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Jaime Rosales llevará la sinrazón de ETA al Festival de San Sebastián

'Tiro en la cabeza' concursará por la Concha de Oro dentro de la sección oficial

A Jaime Rosales siempre le han gustado las apuestas arriesgadas. Y esta vez, que Tiro en la cabeza -su recreación del atentado en Capbreton del pasado 1 de diciembre, en el que dos guardias civiles fueron asesinados por tres etarras- participe en la sección oficial a concurso del festival de cine de San Sebastián parece un órdago a la grande. "Creo que se trata un poco de eso, de usar la mejor plataforma para lanzar esta película de producción pequeña pero muy ambiciosa artísticamente", comentaba ayer el director. Él se siente confiado, a pesar de que un título así en una ciudad como San Sebastián acarrea obviamente un ingrediente extracinematográfico. "Desde luego. Tiro en la cabeza tiene una dimensión cinéfila y otra política, nace bajo esos dos pilares. Lo mismo ocurre con San Sebastián: el certamen posee un lado cinéfilo y además está en un lugar paradigmático del conflicto vasco. Es un sitio especial y a la vez el adecuado".

"Para este filme, la plataforma perfecta es Donostia", dice el realizador

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A Rosales, la noticia del atentado le saltó a la cara el 2 de diciembre al comprar el periódico. Tras un encuentro casual en una cafetería de Capbreton, en la región francesa de Las Landas, tres etarras habían asesinado la mañana anterior a los guardias civiles Fernando Trapero y Raúl Centeno. El director asegura que se sintió perturbado. Intuyó además que allí había una película y en una semana escribió del tirón el guión. El rodaje fue mucho más complicado. A escondidas, aunque con los permisos oficiales, y arrancando dos días antes de su triunfo en los Goya (el 3 de febrero), el cineasta catalán y un reducido equipo de 11 personas filmaron en plan guerrilla durante 15 jornadas. Como protagonista, Rosales apostó por su director artístico, Ion Arretxe, que debuta así delante de la cámara. El resto de los papeles se repartió entre ayudantes de producción y técnicos: el fotofija, por ejemplo, es otro de los personajes principales.

De cara al mundo, Rosales se proclamaba feliz tras obtener los goyas a la mejor película, dirección y actor revelación con La soledad. En su interior ansiaba volver a San Sebastián y a Las Landas para rematar su proyecto. Tiro en la cabeza muestra la vida de un hombre común que pasea por el parque con su hermana y su sobrina, trabaja en una oficina, o liga en una fiesta con una chica. Y que de repente se monta en un coche con dos personas más, cruza la frontera con Francia, desayuna en una cafetería y allí choca fortuitamente con los dos policías. Por si fuera poco, Jaime Rosales ha vuelto a jugar con el aspecto formal: si en La soledad el espectador veía la mayor parte de la acción desde dos puntos de vista, gracias a la pantalla partida -la polivisión-, en Tiro en la nuca no se escucharán las conversaciones: rodada con teleobjetivos, desde lejos, el público sólo podrá intuir los diálogos mientras oye el sonido ambiente. Esta falta de palabras refleja, según el creador, la mucha cháchara que todos los partidos políticos usan para hablar de los problemas actuales, sin escucharse los unos a otros. "Mi película quiere ayudar en este conflicto, desde la humildada y la modestia. Soy optimista. Hemos de cambiar el paradigma actual de pesimismo, de nihilismo, y yo he empezado por mí mismo". Y en ese camino se cruza la Concha de Oro. Hoy, la organización del certamen donostiarra anunciará siete de los filmes que competirán por la Concha de Oro en 56ª edición, y Tiro en la cabeza aparecerá en el listado.

No es la primera vez que ETA aparece como tema principal en películas participantes en el festival de San Sebastián. Hace 14 años Días contados, de Imanol Uribe, una historia de amor al límite entre un etarra y una yonqui, obtuvo la Concha de Oro. Con esta participación, Rosales no abandona el mundo de los festivales: niño mimado de Cannes, allí estuvo en diferentes apartados con sus dos primeros largometrajes: Las horas del día (2003) y La soledad (2007). "Tenía la opción de concursar en Venecia, pero creo que para Tiro en la cabeza, insisto, la plataforma perfecta es Donostia. No sé cómo será recibida, nunca he estado en esa tesitura; me imponía más respeto y angustia su rodaje, sus inicios, que ahora que ya la tengo acabada y, aunque como toda obra no es perfecta, se acerca mucho a lo planeado".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de junio de 2008