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El futuro de Europa

Bruselas autoriza medidas especiales para paliar la subida del petróleo

Merkel y Sarkozy se enfrentan a cuenta de los impuestos sobre las gasolinas

Los precios altos del combustible están aquí para quedarse y deben seguir siendo disuasorios para que los europeos utilicen menos sus coches y contribuyan menos a las emisiones de gases de efectos invernadero, mantiene la Comisión Europea. Anoche, sin embargo, recordó a los Gobiernos que son libres de adoptar medidas para ayudar a los más débiles de la sociedad perjudicados por el precio desbocado de la energía. Algunas de esas medidas -como recortar los impuestos especiales, además de estudiar los efectos de rebajas en el IVA- serán concretadas esta mañana por los mandatarios europeos.

Unidos en su "inquietud respecto al continuado encarecimiento del petróleo", los gobernantes de los Veintisiete chocan sobre qué hacer ante el creciente malestar popular. A un lado, Nicolas Sarkozy propone rebajar los impuestos sobre los combustibles. Enfrente, casi todos los demás. Angela Merkel, como la Comisión, no quiere ni oír hablar de recortes fiscales, mientras que el primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, dice que quien quiera gasolina, que trabaje más.

La Comisión está en contra de medidas que alienten el consumo de energía

Los líderes de los Veintisiete abordaron la crisis provocada por la incesante subida de los precios del petróleo y la con ella relacionada crisis alimentaria. Sobre la mesa, diversas propuestas, incluida la de un Sarkzoy que desde finales de mayo viene predicando la urgencia de responder al malestar callejero con una rebaja del IVA sobre los combustibles. El presidente francés ha utilizado el no de Irlanda como munición. Según él, los irlandeses han repudiado el Tratado de Lisboa por considerarlo un producto más de una élite ajena a los problemas cotidianos de los ciudadanos.

"El combustible ha de tener un precio disuasorio, para reducir su consumo y combatir el cambio climático", mantiene con brutal franqueza una alta fuente de la Comisión. La posición oficial del Ejecutivo comunitario es que medidas que alienten el consumo, como la reducción del IVA promovida por Sarkozy, envían "una mala señal" a los productores. Reducir el precio en la gasolinera sería decir a los productores que pueden seguir incrementando el suyo porque el mercado tiene capacidad de encaje.

Bruselas considera que aceptar tales demandas sería pan para hoy y hambre para mañana al retrasar la inevitable disciplina en el consumo. Angela Merkel fue ayer taxativa, secundando la posición de la Comisión y plantando cara a Sarkozy, sin citarle. "Hay que evitar medidas, en especial de naturaleza financiera, que aparecen una y otra vez sobre la mesa, porque no hacen sino obstaculizar las adaptaciones necesarias a las condiciones cambiantes del mercado", declaró la canciller en el Bundestag antes de acudir al Consejo Europeo que iba a tratar del problema. No obstante, fuentes francesas y de la Comisión anunciaron ya de madrugada que Bruselas estudiará los efectos de un posible recorte del IVA sobre el combustible.

Si Merkel fue dura, su colega sueco no se anduvo con paños calientes. Como la gasolina va a seguir subiendo (la Comisión alude a que el precio del barril llegue a los 200 dólares a finales de año), lo que hay que hacer es trabajar más y pagar menos impuestos sobre la renta, dijo Reinfeldt.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de junio de 2008