Europa rechaza las amenazas de Trump para forzar su ayuda en el estrecho de Ormuz: “No es nuestra guerra”
El presidente de EE UU insiste en la presión a sus aliados y afirma que hay países que se han comprometido a ayudarle a desatascar esa vía vital para el petróleo global, pero no especifica cuáles

La Unión Europea ha resistido este lunes a las amenazas con las que Donald Trump presiona a sus aliados para que entren en su guerra contra Irán, un conflicto que ha desencadenado más inestabilidad global y una escalada en los precios de la energía. “Europa no es parte de esta guerra, nosotros no hemos empezado esta guerra para la que los objetivos políticos no están claros”, ha zanjado este lunes la alta representante para Política Exterior y Seguridad, Kaja Kallas. Se trata de una respuesta tajante después de que el presidente estadounidense exigiese a sus aliados europeos de la OTAN que acudieran en su ayuda para reabrir el estrecho de Ormuz, un punto geoestratégico por el que pasa alrededor de una quinta parte del petróleo para consumo mundial y que ahora se ha visto afectado por el conflicto.
Tras dos días de duras amenazas −entre otras, la de que la OTAN afronta “un futuro muy malo” si no colabora en los planes de Washington−, el presidente de Estados Unidos ha insistido este lunes en la Casa Blanca en presionar a sus aliados, aunque lo ha hecho en un tono en apariencia menos beligerante. “Ellos lo necesitan [la reapertura] más que nosotros”, ha afirmado, antes de asegurar que hay naciones “en camino” listas para desatascar el tapón de Ormuz, aunque no ha especificado cuáles.
Sean las que sean, no llegarán, según Kallas, por mediación de la OTAN. “Esto está fuera del área de acción de la Alianza Atlántica”, ha recordado, porque “no hay países de la OTAN en el estrecho de Ormuz”. Incluso Alemania, que al principio de la guerra parecía dedicada a una política de apaciguamiento de Trump, ha criticado la actitud de este. “La OTAN es una alianza de defensa y no una alianza de intervención”, ha dicho el canciller alemán, Friedrich Merz, este lunes. “Por eso espero que también nos tratemos con el respeto necesario”, ha recalcado en una rueda de prensa junto al primer ministro neerlandés, Rob Jetten.

Ante el alto riesgo para la economía y la seguridad de Europa, la UE sí ha sondeado ampliar el mandato de su misión naval en el mar Rojo, Aspides —que se ideó en respuesta a los ataques hutíes—, para ayudar a garantizar la navegabilidad en el estrecho de Ormuz. No obstante, la idea ha chocado con la negativa, entre otros, de Alemania y España. Son varios los Estados miembros que temen verse arrastrados a la guerra de Trump y del israelí Benjamín Netanyahu en Irán. “Por el momento no hay apetito para ampliar el mandato de Aspides. Nadie quiere entrar activamente en esta guerra”, ha constatado Kallas.
Mientras, Francia está ideando otro tipo de misión, con países europeos y también de la región, para asegurar ese paso clave, aunque solo cuando la situación de crisis más caliente haya terminado. A Trump le han preguntado en Washington sobre ese país de la UE en concreto. Ha confirmado que había hablado con el primer ministro Emmanuel Macron. “En una escala del 0 al 10, daría a Francia un 8″, ha asegurado sobre su predisposición a arrimar el hombro en Ormuz.
El republicano también ha anunciado que será el secretario de Estado, Marco Rubio, el que anuncie qué países colaborarán, aunque tampoco ha especificado cuándo será eso. Sí ha ofrecido la garantía de “se dispararán muy pocos tiros”, ante la impotencia de comprobar que ciertos aliados “no quieren involucrarse en algo tan insignificante”. “No necesitamos a nadie”, ha añadido después. ”Somos la nación más fuerte del mundo. Tenemos el ejército más poderoso, con gran diferencia. Quería solo averiguar cómo reaccionan. Porque llevo años diciendo que, si alguna vez llegáramos a necesitarlos, no estarían ahí”, ha sentenciado.
Pues bien, llegado ese momento, y tras unos primeros días con una posición suave, la realidad se está imponiendo en Europa, donde cada vez están más claras las consecuencias de la guerra lanzada el 28 de febrero por EE UU e Israel: el crudo Brent ha subido este lunes un 3,3% y ya hay más de un millón de personas desplazadas en el Líbano.

La situación es grave y el Gobierno español ha llamado este martes a una desescalada. “La solución puramente militar nunca trae democracia, ni estabilidad ni prosperidad económica”, ha dicho el ministro de Exteriores, José Manuel Albares. “No hay que hacer nada que añada todavía más tensión, más escalada. Lo que hay que hacer es que cesen los lanzamientos de misiles sobre todos los países de Oriente Próximo y que volvamos a la mesa de negociación”, ha insistido antes del Consejo de ministros de Exteriores de la UE en Bruselas.
En Berlín, el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, se ha distanciado tajantemente de la operación. Aunque la guerra para acabar con el régimen de los ayatolás es algo “compartido” a ambos lados del Atlántico, no lo es la forma en que se ha hecho, mediante un ataque unilateral que, ha reconocido, solo ha sido criticado de forma “moderada”.
“Los estadounidenses han decidido ese camino con los israelíes”, ha remarcado Pistorius en Berlín. “Pero el siguiente paso es uno que amenaza con arrastrarnos a este conflicto y me pregunto, ¿qué espera (...) Donald Trump que hagan un puñado o dos de fragatas europeas en el estrecho de Ormuz que la poderosa Armada de EE UU no pueda hacer?”, ha subrayado el alemán, quien tampoco ve “ningún motivo” para involucrar a la OTAN cuando lo que hay que buscar es una “solución diplomática, y rápido”.
Las amenazas de Trump han sentado muy mal en Bruselas. No solo por el tono, sino también por la falta de criterio. El ministro de Exteriores de Luxemburgo, Xavier Bettel, ha subrayado en este sentido que por el momento “no hay motivo para invocar el artículo 5” de la OTAN. El luxemburgués también ha advertido de que el “chantaje”, en referencia a las amenazas de Trump, no es la mejor vía para lograr el apoyo de los aliados y le ha recordado al inquilino de la Casa Blanca que los europeos son “los mejores clientes” de EE UU en materia armamentística. “No creo que a Trump le interese ser el enterrador de la OTAN; le interesa mantenerla, no enterrarla”, ha indicado.
Una posición que ha corroborado la propia Alianza Atlántica. Un portavoz de la organización con sede en Bruselas ha recordado en declaraciones enviadas a este diario que “los aliados ya han tomado medidas para reforzar la seguridad en el Mediterráneo” y que algunos de los países miembros “están manteniendo conversaciones con Estados Unidos y otros países sobre qué más podrían hacer, incluso en lo que respecta a la seguridad en el estrecho de Ormuz”, pero a título individual, no como OTAN.
En declaraciones desde Madrid, el representante especial para la Vecindad Sur y subsecretario general adjunto para Asuntos Políticos y Política de Seguridad de la OTAN, el español Javier Colomina, ha ido más allá aún al decir que, por el momento, la Alianza no tiene ningún papel que jugar en el estrecho de Ormuz, por mucho que preocupe la situación y que uno de los aliados, Turquía, se haya visto afectado por la respuesta iraní.
“A día de hoy, la decisión es que la OTAN no tiene por qué tener un papel en un conflicto, que es un conflicto que enfrenta a EE UU e Israel con Irán y que Irán ha decidido expandir a través de ataques relativamente quirúrgicos, pero con mucho impacto, a los países del Golfo”, ha dicho Colomina durante un foro de defensa organizado por el diario Expansión. Si finalmente se planteara una respuesta por parte de la organización, esta requeriría una decisión de los 32 aliados, ha recordado, si bien se ha manifestado escéptico sobre un cambio de posición inmediato. “No creo que en el corto plazo la OTAN juegue un papel ahí”, ha indicado, según recoge Europa Press.

En comparecencia también este lunes, el primer ministro británico, Keir Starmer, ha demostrado que sus intereses se alinean más con Europa que con Estados Unidos. Starmer, en un tono respetuoso con Trump, que ha arremetido de nuevo contra él por su débil ofrecimiento de ayuda, ha expresado que conversó este domingo con el presidente estadounidense por teléfono, después de varios días de serios desencuentros entre ambos. Tras la charla, se limitó a señalar, a través de un comunicado, que “ambos habían resaltado la necesidad de abrir el estrecho de Ormuz al tráfico marítimo”, informa Rafa de Miguel.
Downing Street, y el propio Starmer, optaron por ser cautelosos con sus palabras, pero quedó claro que el Reino Unido dijo no a la exigencia de Washington de que enviara de inmediato sus buques de guerra a la zona para proteger la navegación, que el régimen iraní ha logrado interrumpir.
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