Los secretos de la guerrilla colombiana

Tres ordenadores portátiles de color negro

Las FARC tenían en Caracas su central de comunicaciones, que se realizaban por Internet vía satélite. Hasta allí llegaban los correos que una mujer, conocida como Tania, se encargaba de encriptar y enviar a Raúl Reyes. En el campamento de Reyes, en Ecuador, los desencriptaban. Todo pasaba por el número dos de la guerrilla.

Tras el bombardeo del pasado 1 de marzo, tropas colombianas llegaron hasta el campamento y confiscaron tres ordenadores portátiles negros, marca Toshiba Satellite, dos discos duros externos Lacie y tres memorias USB. Los ordenadores estaban en sendas cajas de metal gris. Los Gobiernos de Venezuela y Ecuador han puesto en duda que los portátiles sobrevivieran al bombardeo. "No es la primera vez", responden desde Bogotá.

Para recuperar y analizar la información sin alterar los originales, los expertos colombianos usaron dos programas de software: el FKT, para sacar la imagen del disco duro, y el Encase, un programa forense. Se hicieron dos copias llamadas "espejo": con una trabajó la inteligencia colombiana, y la otra quedó en manos de Interpol, que en breve presentará su dictamen sobre la autenticidad de los contenidos. Los originales están en manos de la fiscalía de Colombia, para preservar la cadena de custodia.

Los ordenadores contenían una mina de oro: 11.000 documentos, 2.000 fotografías y casi 200 vídeos que han aportado a las autoridades de Colombia una información invaluable. "El 80% del contenido era nuevo para nosotros", asegura el general Óscar Naranjo, director de la policía. Las partes encriptadas han sido ya descodificadas. Doce personas del Gabinete forense y 50 analistas de inteligencia trabajan las 24 horas en el estudio del material.

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