Un láser que vaporiza la próstata

El nuevo tratamiento de la hiperplasia benigna es una alternativa a la cirugía

Uno de cada cuatro varones de 50 años, la mitad de los mayores de 60 y el 80% de los mayores de 80 sufre hiperplasia benigna de próstata, un crecimiento benigno de esta glándula masculina que comprime la uretra y genera problemas de orina, piedras en la vejiga e incluso fallo renal. La fotovaporización prostática con láser de luz verde KTP es un nuevo procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo que se presenta como alternativa a la resección transuretral de próstata, la cirugía más utilizada. Con el desarrollo de un nuevo láser de alta potencia, la fotovaporización compite con esta técnica y la cirugía abierta. Acorta el tiempo de intervención y amplía el número de pacientes que pueden ser intervenidos.

El láser de alta potencia permite operar a pacientes de mayor riesgo
La fotovaporización produce menos casos de eyaculación retrógrada

Hace unos 10 años que científicos de la Clínica Mayo de Rochester demostraron que la fotovaporización de la próstata con láser KTP (potasio-titanio-fósforo) de luz verde de 80 vatios era una alternativa eficaz, no cruenta y con menos efectos secundarios que la resección transuretral. El desarrollo del láser HPS (siglas en inglés para high performance system) de 120 vatios y una longitud de onda de 532 nanómetros mejora la eficacia del láser inicial, reduce el tiempo de intervención, se aplica en pacientes con mayor volumen prostático, edades muy avanzadas y reduce los efectos secundarios.

Para la realización de esta técnica, que precisa anestesia espinal, se introduce un cistoscopio en la vejiga a través de la uretra. Este aparato contiene un canal de trabajo por el que se introduce una fibra láser de luz verde que calienta el tejido hiperplásico seleccionado hasta los 100 grados centígrados. A esta temperatura el tejido se vaporiza o desaparece. Al mismo tiempo, se genera calor para coagular el lecho quirúrgico y se produce un sellado vascular que evita el sangrado del paciente. La intervención dura entre media hora y hora y media.

"Esta técnica está indicada cuando el tratamiento farmacológico fracasa y la enfermedad progresa, en sus síntomas o complicaciones. No importa la edad del paciente. De hecho, como es una técnica en la que se sangra menos, es un procedimiento muy propio para pacientes de alto riesgo quirúrgico que son mayores y tienen otras enfermedades añadidas respiratorias, renales o cardiovasculares, o bien toman antiagregantes o anticoagulantes. También para los pacientes que quieren reincorporarse pronto a su vida laboral", señala Eldiberto Fernández, médico adjunto del servicio de Urología del hospital Ramón y Cajal y jefe clínico de Urología del hospital San Rafael de Madrid.

Este experto subraya que es muy ventajosa frente a la cirugía tradicional, en la que los operados precisan varios días de ingreso, el 3-8% de los pacientes necesitan transfusiones de sangre, el 8% tienen que llevar la sonda vesical unos tres días, y tienen riesgo de sufrir incontinencia urinaria, disfunción eréctil y eyaculación retrógrada, es decir, que la expulsión del semen se produce hacia la vejiga y luego se mezcla con la orina. En cambio, con la fotovaporización se reduce prácticamente a cero el riesgo de hemorragia, no se produce eyaculación retrógrada, el paciente lleva la sonda entre 12 y 16 horas, las estancias hospitalarias son inferiores a 24 horas y se incorpora a su vida laboral a los cinco o seis días, mientras que con la resección son unas tres semanas.

Los especialistas controlan la percepción del paciente antes y después de la intervención mediante un cuestionario sobre síntomas y calidad de vida, conocido como IPSS. "La puntuación que hace el paciente de los síntomas es muy importante porque de poco sirve operar si después él no tiene la impresión de que orina mejor. Puede que, por ejemplo, a un señor mayor no le moleste levantarse varias veces por la noche porque aprovecha para beber agua, pero a otro le puede producir un gran trastorno. Igualmente, no es lo mismo que se tenga urgencia miccional cuando se está en casa que cuando se está fuera. Con esta técnica el porcentaje de mejoría de los síntomas que refiere el paciente después de la operación se sitúa en un 200-300%", apunta Ricardo García Navas, médico adjunto del hospital Ramón y Cajal de Madrid y urólogo de San Rafael.

Fernández y Navas forman equipo desde hace años en los dos centros madrileños. A primeros de abril intervinieron con el láser HPS a los dos primeros pacientes. Unos 15 hospitales españoles, públicos y privados, trabajan ya con el láser de última generación, y casi 30 con el de 80 vatios. El hospital San Rafael es un centro pionero y de formación en láser verde. Los resultados de sus 70 primeros casos operados con el láser de 80 vatios se presentaron en 2006 por iniciativa de las sociedades Madrileña y Española de Urología y coinciden con la literatura científica internacional.

Más de 10 trabajos de investigación comparan la eficacia y seguridad de ambos tipos de láser, y del láser con la resección transuretral. Sus resultados se publican este mes de abril en la revista European Urology y se presentarán también en el próximo congreso de la Asociación Americana de Urología que se celebrará en mayo en Orlando (EE UU). Entre ellos destacan los resultados del primer estudio a cinco años con el láser de 80 vatios en el que se concluye que esta técnica ofrece los mismos o mejores resultados que los otros procedimientos. En cuanto a los del láser de 120 vatios, revelan que utiliza cantidades parecidas de energía y ofrece ventajas respecto del de 80 vatios. Igualmente se presenta el primer estudio multicéntrico que demuestra que este láser es eficaz en hombres con retención urinaria, terapia anticoagulante y pacientes con un volumen prostático superior a 80 mililitros.

Oclusión vascular selectiva

En los últimos años se han desarrollado otras técnicas alternativas no invasivas a la fotovaporización prostática con láser verde, pero, hasta ahora, los resultados no son comparables a los obtenidos con la resección transuretral de próstata. Un paso importante lo ha conseguido un equipo de investigadores del Centro de Cirugía de Mínima Invasión Jesús Usón, de Cáceres, que en un estudio experimental describe por primera vez que la embolización transarterial prostática, una técnica que ocluye los vasos sanguíneos de la próstata, es viable y segura para el tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata.

La técnica desarrollada por este equipo consiste en hacer una pequeña incisión al paciente e introducir un catéter con una guía desde la arteria femoral hasta la prostática. Desde allí se hace una embolización selectiva en los vasos de la próstata con microesferas acrílicas de 500 a 700 micras. De esta manera se ocluye el aporte sanguíneo.

Los resultados del estudio, publicado en marzo en la revista Radiology, y cuyo autor principal es Fei Sun, revelan que con esta técnica se reduce casi en un 47% el volumen de la próstata, que después el tejido cicatriza, y que no se desplaza ningún material de la embolización a otras arterias. Tampoco se ve afectada la función sexual ni se produce incontinencia urinaria.

El siguiente paso, según Francisco Sánchez Margallo, investigador y director del Centro, es averiguar si es una técnica realmente eficaz. Los primeros resultados se obtendrán a finales de 2008. "Creemos que puede ser una técnica de mucho interés por el escaso riesgo y trauma quirúrgico que conlleva", añade.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0028, 28 de abril de 2008.