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Reportaje:

Cerrado por falsificación

El Museo de Hamburgo clausura su muestra de los guerreros de Xian tras comprobar que eran copias

Fabricadas en China, sí, pero no hace 2.200 años. El Museo Etnográfico de Hamburgo suspendió esta semana la exposición El poder en la muerte tras conocerse que sus piezas son falsificaciones.

La exposición, inaugurada el 25 de noviembre, mostraba ocho guerreros de la sepultura del primer emperador Qin Shihuang, el unificador de los reinos chinos, que hizo guardar sus despojos por un ejército de terracota en el siglo tercero antes de nuestra era. Los responsables del museo hamburgués alegan que fueron víctimas de una estafa y se ofrecen a devolver el dinero a los más de 10.000 visitantes de la exposición.

Las sospechas comenzaron tras las denuncias de un anticuario

Las sospechas comenzaron cuando Roland Freyer, que organizó en 2005 una exposición similar a la actual en Leipzig, denunció por estafa al Museo de Hamburgo y a CCAC. Las denuncias públicas del anticuario retirado, con fama de buscapleitos, no se tomaron demasiado en serio hasta que los medios de comunicación empezaron a investigar.

La copia barata de productos originales practicada masivamente en China afecta por lo común a fabricantes de moda, artículos deportivos o artilugios electrónicos. Ahora ha alcanzado con escándalo al Museo de Hamburgo, que preveía mantener la exposición abierta al público hasta septiembre de 2008. Su director, Wulf Köpke, aseguró a varios medios alemanes que en el contrato suscrito con la empresa de Leipzig Center of Chinese Arts and Culture (CCAC), ésta se comprometió a entregar figuras "auténticas".

Tras conocerse a principios de semana que el Gobierno chino negaba en redondo la autenticidad de las figuras, el portavoz de CCAC, Yolna Grimm, explicó a un reportero de la televisión pública que las figuras "son del mismo material que se usaba en aquel tiempo" y que "puede decirse además que las figuras son de tamaño natural, como las originales".

Los visitantes del museo etnográfico vieron, por tanto, esculturas de tamaño auténtico, hechas en terracota auténtica, pero que, como tuvo que reconocer Grimm ante las cámaras, "no son originales". Grimm no quiso ayer comentar el asunto a este periódico y se remitió a los procesos judiciales en marcha.

Marina Lifschitz, portavoz del Museo Etnográfico, dijo que "todos los papeles del caso están ya en manos de abogados". No valoró Lifschitz la denuncia de Freyer contra el museo. "Lo que sabemos", dijo Lifschitz, "es que CCAC admite que nos proporcionaron figuras falsas".

Indignación china

El revuelo en torno la exposición de Hamburgo había empezado ya meses antes de su inauguración, prevista para el pasado octubre. Las figuras se demoraban y se rumoreó que el Gobierno chino castigaba así la visita del Dalai Lama a la Cancillería de Angela Merkel. Las autoridades de la ciudad trataron, al parecer, de mediar ante las autoridades chinas. A nadie se le ocurrió preguntar si las ocho figuras por las que intercedían eran originales. Por su parte, la Administración del Patrimonio Cultural de Shaanxi, la provincia en la que se encuentra el museo que acoge a los guerreros, ha reaccionado con indignación. "Todos los objetos de la exposición en Hamburgo son reproducciones. No teníamos ninguna noticia de la muestra. Es un acto muy serio de engaño al público y a los medios de comunicación", aseguró en un comunicado en su página web. El organismo pidió el cierre inmediato de la exhibición y afirmó que "tomará acciones legales contra cualquiera que reproduzca piezas u organice muestras de los artículos chinos".

Chen Xianqi, portavoz del organismo gestor del patrimonio, dejó bien claro, en declaraciones a la agencia oficial Xinhua, que "el museo del Ejército de Terracota de Xian no ha enviado recientemente ningún objeto auténtico para ser expuesto en Alemania". Y añadió que, ni la institución de Hamburgo, ni la empresa con la que ha organizado la exposición les habían consultado.

La cesión de los guerreros de terracota al extranjero es una jugosa fuente de ingresos para las autoridades de Shaanxi, que tienen un grupo de figuras que rotan por el mundo. Pero su envío es seguido en detalle por sus funcionarios, que suelen desplazarse para supervisar sobre el terreno la instalación de las piezas, como ocurrió cuando fueron exhibidas en Barcelona en 2004.

Los guardianes del primer emperador de China, Qin Shihuang (259-210 antes de Cristo), atraen a miles de espectadores allí donde van. El interés que despiertan es tal que su reproducción se ha convertido en un rentable negocio en la provincia. Miles de personas viven en esta zona del centro de China de la fabricación y venta de copias de los soldados, algunas de ellas para la exportación. Los guerreros fueron descubiertos en 1974 por una cuadrilla de campesinos que cavaba un pozo en el campo, en el distrito de Lintong, 35 kilómetros al este de Xian (capital de Shaanxi). Las excavaciones posteriores identificaron tres grandes fosas en las que dormía desde hacía 2.200 años un extraordinario ejército de 8.000 soldados y caballos de arcilla de tamaño natural. Fueron enterrados 1,5 kilómetros al este de la tumba de Qin Shihuang para servirle de protección en la otra vida. La mayoría de las estatuas no han sido extraídas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de diciembre de 2007