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Conflicto entre Washington y Ankara

El Ejército turco espera luz verde del Parlamento para atacar a los kurdos

Aviones y helicópteros bombardean enclaves del PKK cerca de la frontera iraquí

Ankara / Madrid

Turquía ha empezado la cuenta atrás para una operación militar en el norte de Irak de represalia contra los separatistas kurdos del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) que el Ejército exige, la oposición reclama y una gran mayoría de la población jalea. El más reticente era el Gobierno del islamista moderado Recep Tayyip Erdogan, pero el martes pedirá al Parlamento el aval preceptivo, y ayer bombardeó supuestos enclaves del PKK junto a la frontera, pero aún en territorio turco.

La guerra entre el Gobierno turco y el PKK, que desde hace décadas desangra Turquía -37.000 muertos desde 1984-, ha subido de intensidad en las últimas semanas. En poco más de un mes han fallecido 27 soldados turcos en atentados de la guerrilla kurda, lo que ha aumentado la presión del Ejército para entrar en el norte de Irak para acabar con el supuesto refugio que los terroristas encuentran en esta región kurda.

Tras la invasión estadounidense de Irak, el Kurdistán iraquí se convirtió en región autónoma y uno de los principales aliados de EE UU en esta convulsa región. Turquía es el otro gran aliado estadounidense, pero el conflicto del PKK ha hecho saltar chispas. La Administración de George W. Bush ha destinado muchas energías tratando de mediar entre sus dos socios, pero la situación ha escapado ya de su control. John Craddock, alto comandante de la OTAN y el más importante militar estadounidense en Europa, advirtió ayer de que él poco podría hacer para detener una incursión militar turca en el norte de Irak.

Ankara mostró ayer músculo con un ataque sobre bases kurdas junto a la frontera: fue un bombardeo en el que participaron aviones y helicópteros y que muchos analistas consideraron un prólogo ante una inminente ofensiva ya en territorio iraquí. Erdogan confirmó lacónicamente que su Gobierno ha puesto en marcha la maquinaria de guerra y que tan pronto como el próximo martes buscará el aval preceptivo del Parlamento.

"La presión para el Gobierno es enorme y no puede quedarse cruzado de brazos", explica, en conversación telefónica desde Ankara, Idris Bal, responsable del Centro Global de Investigación, próximo al gubernamental Partido de la Justicia y el Desarrollo. Este analista, sin embargo, descarta que el Gobierno turco plantee una invasión a gran escala del norte de Irak: "La respuesta va a ser operaciones puntuales, quirúrgicas, de entrada y salida", añade.

El ataque de 1997

La última de estas incursiones fue en 1997, cuando Sadam Husein todavía gobernaba Irak pero ya sin control sobre la región kurda como consecuencia de su derrota en la primera guerra del Golfo. Entre 1980 y 1997, Turquía ha emprendido dos docenas de operaciones militares a gran escala en el Kurdistán iraquí contra los santuarios del PKK.

El Gobierno autónomo kurdo de Irak instó ayer a Ankara a frenar sus planes. "El recurso a una acción militar no puede ayudar de ningún modo a resolver la cuestión de seguridad de nuestra frontera", afirmó el portavoz del Ejecutivo regional, Jamal Abdallah. "Tiene que haber otros medios de resolver este problema, porque éste es también nuestro problema", subrayó.

Ankara, Estados Unidos y la Unión Europea coinciden en considerar al PKK como una organización terrorista. Su máximo líder, Abdalá Ocalan, está en una prisión turca desde 1999.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de octubre de 2007