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Un modelo de éxito en Rotterdam y Viena

La ciudad holandesa de Rotterdam ya puso severos límites de velocidad en 2004 en un tramo de las rondas de la ciudad. Lo hizo un gobierno municipal de centro derecha y se apuntó un importante éxito. Se pasó de 120 kilómetros por hora a 80. En un año, las emisiones de dióxido de nitrógeno en este tramo se habían reducido un 25%, las de partículas en suspensión un 35% y las emisiones de dióxido de carbono disminuyeron otro 15%. Los accidentes, además, se redujeron a la mitad en este tramo.

Los resultados de esta experiencia son los que han inspirado al Gobierno catalán a tomar medidas drásticas. El área metropolitana de Barcelona se sumará así a la quincena de grandes ciudades europeas que han optado por la impopular medida de forzar una reducción de la velocidad en las autopistas. Viena, París, Rotterdam, Munich, Francfort y Berlin fueron algunas de las precursoras.

En la experiencia de Viena se pudo comprobar como la emisión de micropartículas a la atmosfera se reducía en un 59% en el caso de los coches y hasta un 69% en los camiones ligeros. La reducción de velocidad fue allí desde los 130 kilómetros por hora hasta los 80.

Los técnicos de la Generalitat estiman que los indicadores dentro de tres años se situarán en una escala similar. Estos técnicos confían en que la reducción de la velocidad, lejos de crear más embotellamientos, los combatirá, pues reducirá los frenazos bruscos y los cambios de carril innecesarios.

Las dudas aparecen en los tramos de autopistas de peaje. La principal autopista de estas características en el área de Barcelona, la que viene desde Valencia para enlazar con Francia estará afectada por las medidas, pero sólo en el tramo libre de peaje. En cambio, sí se incluye en la zona de restricciones los túneles de Vallvidrera que conectan el Vallès y Barcelona por la zona de Vallvidrera. Las negociaciones con las concesionarias todavía no han finalizado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de julio de 2007