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CANON ACCIDENTAL

No sé qué pensar

Bajo la playa están los adoquines. Lo dice el artista malagueño Rogelio López Cuenca dando la vuelta al eslogan de Mayo del 68. La mente no se va de vacaciones. Eso sí, uno puede tener la cabeza en las nubes mientras le siegan la hierba bajo los pies. Aunque no suelen tener hueco en las tiendas de los aeropuertos, los libros de pensamiento están llenos de ideas para seguir alerta.

- Pop. Superando el viejo dilema entre interpretar el mundo e intentar cambiarlo, Noam Chomsky ha elegido hacer las dos cosas. De eso trata su libro Conocimiento y libertad (Península) y de eso habla también Chomsky para todos (Paidós), en el que el lingüista John Maher y la ilustradora Judy Groves completan una amena introducción, llena de viñetas, collages y fotos, a la obra de alguien que siendo una eminencia científica decidió ser incómodo. Sobre todo en Estados Unidos, que, como dice él mismo, es uno de los países más despolitizados y, al mismo tiempo, más adoctrinados del mundo. Por si quieren votar por la canción del verano, el dúo barcelonés Astrud dedica al profesor del MIT uno de los mejores temas de su último disco.

- 'Blues'. El año pasado se celebró el centenario de Hannah Arendt, una de las mentes más libres del siglo XX, y todavía siguen llegando regalos al cumpleaños. En este caso, una nueva traducción. El título, Responsabilidad y juicio (Paidós), no suena demasiado veraniego, es cierto, pero contiene un buen puñado de argumentos para entender mejor dos de las grandes polémicas en las que, por pensar contra la corriente, se metió la filósofa alemana exiliada en Nueva York. La primera es el celebérrimo juicio al nazi Eichmann en Jerusalén. La segunda, un caso de racismo en una escuela de Little Rock, en Arkansas. Con la que está cayendo sobre la asignatura de Educación para la Ciudadanía, un buen baño de Arendt le aclararía las ideas a más de uno.

- Samba. He aquí un libro para ciudadanos y veraneantes siempre que sean hedonistas. No todo va a ser sufrir. Un ensayo como El goce intelectual (Tusquets), de Jorge Wagensberg, vale tanto por lo que da pensado, que es muchísimo, como por lo que da que pensar. Mezclando la reflexión con la memoria personal, el científico catalán es capaz de rebatir la tristeza pesimista de George Steiner, y de contarlo con buen humor. Porque eso, contarlo, es, como el sexo para los fanfarrones, lo que hace que el placer de descubrir algo sea completo.

- 'Punk'. "Cada vez que tenía que utilizar su inteligencia se sentía como alguien que, acostumbrado a usar siempre su mano derecha, de pronto tuviera que hacer algo con la izquierda". Podría ser un retrato salido de la pluma de Henry James, pero es una sentencia de Lichtenberg, aquel físico alemán que a finales del siglo XVIII se convirtió en el rey del fogonazo. Sus Aforismos (Edhasa) se publican ahora en bolsillo en un tomito que es una mina de brevedades sin ganga y en el que las pepitas de oro son a veces tan impertinentes como ésta: "Cuando un libro y una cabeza chocan y suenan a hueco, ¿es siempre debido al libro?".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de junio de 2007