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El futuro de Europa

España apoya el último plan de Merkel para salvar la cumbre

Reino Unido ignora la protesta española sobre el ministro de Exteriores europeo

España acogió ayer con satisfacción el esbozo de tratado entregado por la presidencia alemana en Bruselas el martes por la noche a los representantes de los 27 en las negociaciones preparatorias del Consejo Europeo que comienza esta tarde. El esquema impulsado por la canciller Angela Merkel, que en rigor es el proyecto de mandato para elaborar el texto sustitutivo de la Constitución sometido a la discusión de los líderes, recoge, según fuentes diplomáticas, "el noventa y mucho por ciento" del Tratado aprobado en 2004.

El Gobierno británico considera preferible "que no haya acuerdo a un mal acuerdo"

Las mismas fuentes constataron una mejora del ambiente general y creen que se puede ver la situación con un cierto optimismo. "La reunión que los ministros de Exteriores celebraron el domingo por la noche fue un desastre. Fue un error convocarla. Es allí donde la jefa de la diplomacia británica, Margaret Beckett, trató de echar por tierra el Ministerio comunitario de Exteriores. Pero el martes, cuando se encontraron los sherpas [los interlocutores de la presidencia alemana designados por los Gobiernos]

todo resultó razonable", comenta un diplomático.

El caso es que la amenaza del Gobierno español de oponerse a que se cree la presidencia estable de la Unión si el Reino Unido persiste en rebajar aún más las ambiciones del nuevo tratado, han pasado absolutamente inadvertidas en Londres. Ningún miembro del Gobierno se ha pronunciado sobre ellas y Tony Blair ni siquiera se refirió a la cumbre europea de hoy y mañana en Bruselas durante su habitual comparecencia parlamentaria de los miércoles.

Becket reiteró en el Parlamento que la Unión debe dejar que "los Gobiernos nacionales sean responsables de la política exterior" y afirmó que, para el Reino Unido, "es mejor que no haya acuerdo que un mal acuerdo". Fuentes de la presidencia alemana habían comentado a los sherpas que la oposición al ministerio europeo es del Foreign Office, pero que Blair no la comparte.

El ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, reiteró, por su parte, ayer en el Senado que la posición expresada por el Reino Unido es "muy preocupante". En una entrevista posterior con la cadena de televisión Euronews, declaró: "En este afán de acercarnos a los que tienen dificultades porque sus ciudadanos rechazaron el tratado constitucional en referéndum, no se nos debe colocar a nosotros en la situación de que tengamos que volver a un referéndum porque la sustancia y el equilibrio no se respetan".

Moratinos destacó también que la propuesta de Merkel respeta las 12 líneas rojas contenidas en la propuesta franco-española entregada a los 27 el pasado domingo. De hecho, el proyecto de mandato no respalda la degradación del Ministerio comunitario de Exteriores que propugnan los británicos.

No obstante, los propios negociadores españoles reconocen que dicho borrador tiene mucho sabor británico. Tony Blair puede acudir hoy a su última cumbre europea con la sensación de haber ganado de entrada una de las batallas más importantes de la negociación.

El hecho de que la propuesta que prepara la presidencia alemana deje claro que ningún país se verá forzado a participar contra su voluntad en las políticas de Justicia e Interior, en las que se va a eliminar el derecho de veto, permite a Londres afirmar que no ha cedido soberanía a Bruselas en ese terreno. Quizá sea ésta la más delicada de las líneas rojas planteadas el lunes por Blair.

Otro aspecto fundamental es el carácter jurídicamente vinculante de la Carta de Derechos Fundamentales, un escollo que Londres espera salvar dejando claro que las leyes británicas de protección social no tendrán que reformarse al alza como consecuencia de la carta. Más intrincado es el debate sobre la naturaleza jurídica de la Unión Europea y la primacía del derecho comunitario, que Blair no consideraba un problema en 2004 porque en la práctica ya es así aunque no esté explícitamente admitido en los tratados.

Los negociadores españoles confían en que la insistencia de Londres en el punto de conflicto, como el propio pesimismo transmitido ayer por la presidencia alemana, responda a la estrategia de tensar la negociación en vísperas del encuentro definitivo. Dicho esto, concentran las preocupaciones más profundas en la intransigencia de Polonia y su rechazo total del sistema de doble mayoría para las decisiones del Consejo.

La cumbre se reunirá únicamente para la cena de hoy y el almuerzo y la cena de mañana. El resto de tiempo se consumirá en entrevistas bilaterales, como las que el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, tiene previsto mantener con Tony Blair, con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y con el primer ministro portugués, José Sócrates. Dada la importancia de este Consejo, Zapatero ha anticipado su llegada a Bruselas, para asistir hoy al almuerzo de los líderes de la Internacional Socialista, un foro que apenas ha frecuentado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de junio de 2007