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EL FUTURO DE EUROPA

La UE no avanza en la reforma de la Constitución tras las primeras reuniones

España, Francia e Italia dan su apoyo al borrador presentado por la canciller alemana

La cena de los líderes de la UE ha concluído sin avances apreciables en las discusiones sobre la reforma de la Constitución europea, según informaron fuentes de la Presidencia de turno alemana. En rueda de prensa, la canciller alemana, Angela Merkel, ha anunciado que las conversaciones continuarán este viernes en formato bilateral y que la sesión plenaria del Consejo Europeo no se reanudará hasta el almuerzo. La Presidencia alemana tiene la intención de presentar una nueva propuesta de compromiso por la tarde.

España, Francia e Italia han tomado la iniciativa para tratar de impedir que las reclamaciones del Reino Unido y Polonia conduzcan a la reapertura de las reformas de la Unión Europea que se acordaron en el proyecto de Constitución de 2004. Los líderes de la UE han celebrado esta noche, durante la cena, su primer debate sobre la reforma de la Constitución, dos años después de que ésta fracasara con los referendos negativos de Francia y Holanda.

Apoyo a Merkel

Francia, España e Italia han dado su apoyo total al borrador presentado hace unos días por la canciller alemana, Ángela Merkel, que recoge la "sustancia" de la Constitución con otro nombre y otra presentación para hacerla más aceptable. Entre otras modificaciones, el documento alemán rebaja el nivel del tratado (ya no será una Constitución) y tampoco incluye las menciones a los símbolos de la UE (himno, bandera y lema). También plantea modificar la denominación del futuro "ministro" de Exteriores. España, Francia e Italia reiteraron que aceptarán un cambio de su nombre, aunque no una reducción de sus funciones. La iniciativa tiene el valor de colocar a Francia, el país que abrió la crisis al rechazar en referéndum la Constitución, en el lado de los que quieren preservar al máximo su contenido y, especialmente, sus disposiciones institucionales.

El borrador alemán

Estas son, entre otras, la creación de un presidente estable para la UE, elegido por dos años y medio; la introducción de un sistema de voto que privilegia a los países más poblados, empezando por Alemania; la reducción de la capacidad nacional de veto, la creación de un "ministro" de Exteriores y la reducción del tamaño de la Comisión Europea, que dirige desde Bruselas las políticas comunes. Los tres países plantearon comenzar a negociar inmediatamente "fórmulas" aceptables que permitan superar las reticencias del Reino Unido, Polonia y Holanda, sobre todo, sin cuestionar los avances de la Constitución.

Las 'líneas rojas' de Blair

Por su parte, Blair ha recalcado durante la cena de los líderes europeos su rechazo a la Carta de Derechos Fundamentales prevista en el Tratado constitucional, en el sentido de que no debería alterar el sistema legal británico. Londres ha acudido a Bruselas con cuatro líneas rojas a las que no está dispuesta a renunciar y que "no son un menú de opciones".

El Reino Unido se opone a que la Carta de Derechos Fundamentales de la UE sea legalmente vinculante para los Estados miembros y a que se refuerce la política exterior común europea, porque considera que es un debilitamiento de su propia influencia en el mundo. El Gobierno británico tampoco aceptará en el nuevo texto una cesión en las competencias para controlar el derecho consuetudinario, así como el sistema judicial y policial, y es contrario a que se vote por mayoría cualificada cualquier asuntos que pueda tener influencia en el sistema británico de impuestos y beneficios sociales. El primer ministro británico dijo hoy que si estas líneas rojas no se respetan "está dispuesto a marcharse" y no hay ningún país que lo ponga en duda, ha dicho su portavoz Kelly.

Malta y Chipre ingresarán en la zona euro el 1 de enero de 2008

Una de las primeras medidas adoptadas hoy en la cumbre de Bruselas y aprobada por unanimidad por los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete ha sido la entrada de Malta y Chipre en el euro, a partir del 1 de enero de 2008, tras los informes positivos de la Comisión y del Banco Central Europeo, que consideran que ambos países cumplen los criterios de convergencia económicas exigidos.

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