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Bush y Uribe hacen causa común en la lucha contra la guerrilla y los 'narcos'

Los presidentes de Estados Unidos, George Bush, y de Colombia, Álvaro Uribe, hicieron ayer causa común en la defensa de una política de fuerte implicación norteamericana en la lucha contra la guerrilla y el narcotráfico, en momentos en que aparecen alarmantes señales en Washington de que esa política no cuenta ya con el respaldo mayoritario de este país.

"Es importante que EE UU tenga en cuenta la necesidad de hacer avanzar el Plan Colombia. No hemos conseguido todavía erradicar el narcotráfico, pero estamos ganando", declaró Uribe después de un desayuno de trabajo con Bush. Uribe se refería a la prolongación del Plan Colombia, en el que EE UU gasta al año unos 700 millones de dólares (unos 500 millones de euros) y que requiere ahora una nueva aprobación por el Congreso.

El mes pasado, el presidente del Comité de Asuntos Judiciales del Senado, Patrick Leahy, ordenó la congelación simbólica de una partida de 55 millones de dólares para Colombia como prueba de desconfianza por la política de derechos humanos del Gobierno de Uribe.

Estrecha relación

Aunque el Plan Colombia es originalmente una idea de Bill Clinton, la estrecha relación entre Bush y Uribe, así como las últimas revelaciones sobre las conexiones del Gobierno colombiano con los grupos paramilitares, han cambiado el estado de la opinión en el Capitolio.

Uribe se reunió ayer también con destacados miembros del Congreso para ofrecerles su punto de vista sobre la situación en Colombia y el origen de la violencia en el país. "Tenemos elecciones justas, y los colombianos disfrutan mucho más de sus libertades gracias a nuestra política de seguridad", explicó Uribe.

Es mucho lo que Colombia se juega en este envite. No sólo una ayuda militar que, de perderse, dejaría a ese país muy debilitado frente a la guerrilla y los enormes recursos procedentes del narcotráfico. Colombia se juega también gran parte de su desarrollo económico, pendiente de que el Congreso apruebe el Tratado de Libre Comercio firmado por los dos Gobiernos, pero al que también se oponen algunos legisladores demócratas.

"Estos acuerdos", dijo ayer Bush sobre los tratados con Colombia y otros con Panamá y Perú, "no son sólo tratados comerciales; son señales para América Latina de que estamos junto a las naciones que están dispuestas a tomar decisiones difíciles en beneficio de sus pueblos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de mayo de 2007