Un decreto obligará en Galicia a que los niños reciban al menos la mitad de las clases en gallego

PP, PSOE y BNG acordaron ayer en Galicia que a partir del curso que viene todos los centros escolares, incluidos los privados, impartan, como mínimo, la mitad de las clases en gallego. Cada colegio o instituto tendrá libertad para decidir, a través de su consejo escolar, si supera este umbral del 50% y le da así prioridad a la lengua propia de Galicia.

El acuerdo le da preferencia legal al gallego en las aulas por primera vez en la historia.

Los estudios sociolingüísticos alertan de que el idioma propio de Galicia pierde hablantes en los colegios y que los pequeños gallegohablantes dejan de serlo cuando se escolarizan.

El nuevo decreto de la Xunta pretende atajar esta tendencia. Los profesores de educación infantil enseñarán a leer y escribir a sus alumnos en su lengua materna (para la mayoría, el gallego), pero en las zonas castellanohablantes se garantizará que los niños reciban las clases en los dos idiomas por igual. El texto acordado por PP, PSOE y BNG se propone, eso sí, que progresivamente se imponga el gallego como "idioma base de aprendizaje" en todos los centros.

La consejera de Educación, Laura Sánchez Piñón, compareció con los representantes de las tres fuerzas políticas para presentar el "decreto de todos". "Galicia está dando un ejemplo de que la lengua nunca debe enfrentar a los grupos políticos", resumió la responsable socialista.

Equilibrio entre lenguas

Junto a ella, la portavoz de Educación del grupo parlamentario del PP, Manuela López Besteiro, apeló al galleguismo de su partido para defender su apoyo a un decreto que "garantiza el equilibrio entre las dos lenguas cooficiales" y "el respeto a la lengua materna, sea el gallego o el castellano". Para el representante del BNG, Manuel Parga, el nuevo texto legal es también un "avance muy importante" porque "garantiza el derecho de nuestros niños a ser educados en gallego".

El decreto recogerá las medidas establecidas en 2004 por el Plan de Normalización Lingüística, que fue aprobado por unanimidad en el Parlamento gallego.Los nacionalistas admitieron que el acuerdo es lo "mínimo" a lo que aspiraban en la negociación, pero defendieron la necesidad de lograr un consenso que incluyese al PP para "blindar al gallego de las instrumentalizaciones desde sectores españolistas".

La conselleira considera, sin embargo, que el nuevo decreto para la galleguización de la enseñanza en Galicia es "más ambicioso" que el Plan de Normalización Lingüística promovido en 2004 por el Gobierno de Manuel Fraga y respaldado entonces por PSOE y BNG. "El decreto no cierra por arriba y su espíritu es progresivo", afirma Sánchez Piñón, quien destaca como avance el hecho de que se fijen remuneraciones para los responsables de los equipos de promoción del gallego en los centros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 22 de febrero de 2007.

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