Bush autoriza al Ejército a matar a los espías de Irán que operen en Irak

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, visita Bagdad por sorpresa

Dafna Linzer|Agencias
Washington / Bagdad - 26 ene 2007 - 23:00 UTC

George W. Bush ha autorizado al Ejército de Estados Unidos a capturar o matar a los espías iraníes que operan en Irak. Esta orden, aprobada el otoño pasado, busca debilitar la influencia de Teherán en Oriente Próximo y obligar al régimen de los ayatolás a abandonar su programa nuclear. Washington acusa a los iraníes de entrenar y suministrar información y armas a las milicias chiíes en Irak, alimentando así la violencia sectaria.

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Durante más de un año, las fuerzas de EE UU en Irak han detenido a docenas de supuestos agentes iraníes, a los que retenían tres o cuatro días y les tomaban muestras de ADN, huellas dactilares y fotografías antes de dejarlos marchar. Esta práctica tenía como objetivo intimidar a los emisarios iraníes sin aumentar las tensiones crecientes con Teherán.

Sin embargo, el verano pasado, altos cargos de la Administración de Bush decidieron que era necesario un enfoque más agresivo, ante la creciente influencia regional de Irán. Michael Hayden, director de la CIA, informó recientemente al Senado de que la cantidad de material de origen iraní utilizado contra las tropas de EE UU en Irak era "bastante llamativa".

La nueva orden fue autorizada por el presidente Bush en una reunión con sus consejeros de mayor rango en otoño, según fuentes gubernamentales y de la lucha antiterrorista. Las tropas pueden aplicarlo contra espías iraníes y miembros de los Guardianes de la Revolución sospechosos de trabajar con las milicias iraquíes, pero no contra civiles ni diplomáticos.

"Si alguien está intentando hacer daño a nuestras tropas o detenernos en conseguir nuestros objetivos, o matando a inocentes ciudadanos en Irak, es lógico que intentemos detenerlos", declaró ayer Bush a los periodistas. "Es una obligación que todos tenemos para proteger a nuestra gente y alcanzar nuestros objetivos", añadió. Según el presidente, cualquier operación contra los iraníes se llevaría a cabo sólo en Irak. Dos semanas antes, sus comentarios sobre Teherán hicieron pensar que Washington podría atacar Irán, algo que ayer negó: "Creemos que podemos resolver nuestros problemas con Irán diplomáticamente".

Unos 150 agentes del espionaje iraní operan en Irak, según varias fuentes de inteligencia de EE UU. No hay pruebas de que hayan atacado directamente a las tropas norteamericanas. Un grupo de la oposición iraní en el exilio, el Consejo Nacional de Resistencia de Irán, aseguró ayer que en Irak trabajan 31.690 agentes pagados por Teherán, según la agencia Bloomberg.

Aunque no se conocen casos en los que las tropas de EE UU hayan matado iraníes en Irak, altos cargos del Gobierno han estado presionando a los comandantes militares para que ejerzan esta potestad. En el último mes, varios funcionarios iraníes han sido detenidos en tres incursiones estadounidenses. Sin embargo, también hay escépticos con la nueva estrategia entre los expertos en inteligencia y dentro del Pentágono y la Administración. El director de la CIA, Hayden, teme que los iraníes puedan intentar secuestrar o matar a los estadounidenses en Irak.

La secretaria de Estado, Condoleezza Rice, aunque apoyó la orden, mostró su preocupación ante el riesgo de cometer errores, e insistió en que un alto mando supervise su aplicación para evitar que derive en un conflicto militar abierto.

Por otra parte, el Senado confirmó ayer al general David Petraeus como nuevo comandante de las tropas estadounidenses en Irak. Considerado uno de los mandos más brillantes en el Ejército, Petraeus dijo a principios de semana que la situación en el país árabe es "grave", pero no desesperada.

Mientras, la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, viajó ayer por sorpresa a Bagdad para comprobar de primera mano la situación de la guerra. Tras entrevistarse con el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, Pelosi dijo que ambos "entendían mejor los puntos de vista del otro", y mostró su apoyo a los soldados desplegados.

La visita de Pelosi a la capital iraquí coincide con una nueva jornada sangrienta. El suceso más grave se produjo en un atestado mercado de animales, conocido como el zoco Al Gazal, en el centro de Bagdad, donde la explosión de una bomba durante la mañana causó 15 muertos y 35 heridos.

Nancy Pelosi conversa con Nuri al Maliki (derecha) durante su visita de ayer a Bagdad.
Nancy Pelosi conversa con Nuri al Maliki (derecha) durante su visita de ayer a Bagdad.REUTERS

UN ENFOQUE MÁS AGRESIVO

Las tropas de EE UU en Irak pueden capturar

o matar a espías iraníes

o Guardianes de la Revolución sospechosos de ayudar a las milicias.

Los soldados no podrán aplicar la nueva orden a civiles

ni a diplomáticos.

Washington acusa

a Teherán de entrenar, suministrar información

y armas a las milicias chiíes iraquíes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 26 de enero de 2007.

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