El sandinista Daniel Ortega vuelve al poder en Nicaragua

El nuevo presidente pretende lograr un equilibrio entre Estados Unidos y Venezuela

El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), el grupo guerrillero que derrocó la dictadura de Anastasio Somoza en 1979, vuelve al Gobierno en Nicaragua 16 años después de ser desalojado del poder tras la derrota en las urnas en 1990. Daniel Ortega juró ayer como presidente para los próximos cinco años con el propósito de lograr poco menos que la cuadratura del círculo: combinar su posición de aliado privilegiado de Hugo Chávez con una buena relación con EE UU y los organismos financieros internacionales.

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El líder venezolano fue el invitado que acaparó mayor atención entre la nutrida representación extranjera, que incluía al príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, los presidentes de México, Bolivia, Taiwán y varios países centroamericanos y caribeños. Chávez llegó a Managua inmediatamente después de tomar posesión para un tercer mandato consecutivo como presidente de su país hasta el año 2013.

Venezuela aspira a convertirse en un socio privilegiado de Nicaragua, no sólo en términos de cooperación sino como parte de la Alternativa Bolivariana de las Américas que preconiza Chávez, en un paso más hacia la integración de las economías latinoamericanas al margen del gran vecino del norte. "Será una ayuda que supera cualquier expectativa", dijo una fuente nicaragüense al referirse a la ayuda que brindará Venezuela al Gobierno sandinista.

Chávez firmará hoy en Managua una serie de acuerdos, entre los que destaca el apoyo al plan de emergencia social para solucionar el déficit energético. Las primeras 15 plantas generadoras venezolanas están ya en Nicaragua y se espera la llegada de otras 40. El objetivo es generar a lo largo de este año 120 megavatios para acabar con los frecuentes apagones.

La ayuda venezolana abarca también la lucha contra el hambre y la desnutrición infantil, el apoyo a la creación de cooperativas populares y la puesta en marcha de programas de desarrollo en salud, educación e infraestructuras. Como guinda al desembarco de la ayuda venezolana, Chávez anunciará la condonación de la deuda bilateral de Nicaragua, que asciende a 34 millones de dólares.

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El objetivo del nuevo presidente nicaragüense es compaginar la más que previsible dependencia de Venezuela con la renovación de los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional y una buena relación con Estados Unidos, el viejo enemigo que en el pasado financió la organización armada conocida como la Contra, para derrocar a los sandinistas del poder en los años 80. El presidente George Bush felicitó por teléfono a Ortega el lunes pasado, y el jefe de la delegación estadounidense, Mike Leavitt, secretario de Salud, ha ofrecido la mejor disposición de Washington para ayudar en la lucha contra la pobreza en Nicaragua. El veterano líder sandinista también ha dejado claro que su Gobierno no cuestionará su pertenencia al Tratado de Libre Comercio de Centroamérica con EE UU, que en su día no contó con el voto del FSLN en el Congreso, cuando este partido estaba en la oposición.

Daniel Ortega recibe la banda presidencial de René Núñez, presidente del Parlamento, ayer en Managua.
Daniel Ortega recibe la banda presidencial de René Núñez, presidente del Parlamento, ayer en Managua.

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