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Rusia y la UE mantienen el pulso sobre energía

La cumbre entre la UE y Rusia reveló ayer en Helsinki con toda crudeza el verdadero talón de Aquiles de la economía de los Veinticinco: la creciente dependencia energética de la Unión de los hidrocarburos rusos.

El presidente ruso, Vladímir Putin, confrontó a los políticos europeos con su cruda realidad. "Vayamos con cuidado. No nos imaginemos lo que no existe. Gas sólo hay en Rusia, Irán y Qatar", recordó Putin. La advertencia iba dirigida contra las iniciativas de la UE encaminadas a buscar nuevos acuerdos para el suministro de gas y petróleo, en Kazajistán y Azerbaiyán. El mensaje de Putin fue claro: "Hagan lo que hagan, al final deberán entenderse siempre con nosotros". La realidad es que la actual dependencia energética de la UE de Rusia cifrada en el 30% se elevará hasta el 50% en los próximos 20 años. Para la UE todo el problema se reduce "a que tengamos suficiente gas disponible", señaló una fuente comunitaria.

La cumbre convocada con el objetivo de iniciar la renovación del Acuerdo de Asociación y Cooperación entre Bruselas y Moscú, pilló a la Unión en fuera de juego. Los políticos europeos llegaron a la cita con las filas dividas. La negativa polaca a dar su apoyo al mandato negociador impidió empezar formalmente las negociaciones y quebró la estrategia de Bruselas que durante los últimos meses había fijado como objetivo fundamental "hablar con una sola voz" y definir una política exterior común".

Polonia respondía así a la prohibición rusa de aceptar importaciones de carne y legumbres procedentes de Polonia. Putin aclaró que la carne de producción polaca era de buena calidad y que el problema derivaba de las importaciones de productos de origen animal de China e India, lo cual dejaba en evidencia la gestión de la Administración de Varsovia.

El presidente de la Comisión, José Manuel Durão Barroso, salió en defensa del Gobierno de los hermanos Kaczynski. Según él, Rusia "no tiene motivo para mantener la prohibición de importaciones" y su actitud es "desproporcionada". El dirigente ruso quitó dramatismo a un asunto bilateral con Polonia. El Alto Representante para la UE, Javier Solana, calificó la reunión de "relativamente constructiva y normal" y destacó el acuerdo con Moscú, que por fin accedió a suprimir paulatinamente hasta 2013 las tasas aéreas que deben pagar las aerolíneas europeas por sobrevolar Siberia, que en 2005 supusieron 330 millones de euros.

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