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CARTAS AL DIRECTOR

Eutanasia

Santa Cruz de Tenerife

He echado en falta en el artículo "La hora de la eutanasia" (EL PAÍS, 8 de octubre de 2006) alguna información referente al caso en el que el paciente no pueda expresar su voluntad por encontrarse inconsciente. Explican, incluso, que el médico tiene que cerciorarse de que el enfermo mantiene su determinación durante un tiempo prudencial.

¿Qué ocurre, entonces, cuando estamos en un coma irreversible y, por tanto, no podemos expresar nuestra voluntad? ¿Es que acaso esa situación no es de "sufrimiento intratable"? Porque para mí lo sería.

Entiendo que sea Cataluña, como siempre a la vanguardia de las leyes, la que esté reabriendo este debate, a falta de que lo haga un Gobierno de la nación, lo suficientemente valiente como para enfrentarse a este derecho que, pienso, tenemos todos aquellos que creemos que nuestra vida es nuestra y nunca propiedad de los demás o de un supuesto dios. Pero le pediría, a ese Comité Consultivo de Bioética, que además de rapidez en su elaboración para poderla "copiar" las demás autonomías, que incluyesen los casos que les cito anteriormente, siempre que esa persona haya expresado claramente, a lo largo de los años y a su familia, que la eutanasia es el fin que quiere merecer y que en esos últimos momentos no puede expresar verbalmente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de octubre de 2006