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Para que siga el debate

El Comité Consultivo de Bioética del Departamento de Salud de Cataluña acaba de aprobar un informe en el que propone despenalizar la eutanasia y la ayuda al suicidio en determinados casos. Hasta ahora, el debate sobre la eutanasia ha proporcionado en España materiales de gran calidad filsófica y jurídica, entre los que destacan un documento del Observatorio de Bioética de la Universidad de Barcelona y otro del Instituto Borja de Bioética, el primero desde una perspectiva laica y el segundo desde la reflexión cristiana. El nuevo informe del Comité Consultivo supone un paso cualitativo en la medida que aporta propuestas muy concretas de regulación. Discutir sobre lo concreto es la mejor manera de encauzar un debate que se presta a la demagogia, los apriorismos ideológicos y la confusión.

Siguiendo las escasas experiencias legislativas que existen en el mundo, el documento propone limitar la eutanasia y la ayuda al suicidio a casos de enfermedad incurable que provoca un sufrimiento insoportable, siempre a petición del enfermo y bajo supervisión médica. En estos momentos, la eutanasia sólo está despenalizada en Holanda, Bélgica, el Estado norteamericano de Oregón y Suiza (en este caso limitada al suicidio asistido), pero esas experiencias han demostrado que es posible establecer una regulación efectiva garantizando al mismo tiempo los mecanismos de control necesarios para evitar posibles abusos.

Muchas de las personas que ven con recelo una posible regulación están movidas por el sincero y respetable temor a que se produzca una deriva que acabe amparando casos de eutanasia en ancianos desvalidos por razones sociales más que médicas. El documento comparte esta preocupación y propone estrictos mecanismos de control previo y posterior. En todo caso, una práctica encubierta de eutanasia puede ser mucho más peligrosa desde el punto de vista del riesgo de abusos, que una práctica transparente y tutelada. Y esa práctica encubierta no sólo existe, sino que crece.

El informe del Comité de Bioética de Cataluña es un documento ampliamente documentado y con sólidos argumentos que merece ser tenido en consideración. Discutir la posibilidad de regular la eutanasia y el suicidio asistido en España no debería provocar anatemas y descalificaciones previas: sólo los intolerantes que se consideran en posesión de la verdad, se cierran a un debate sereno y respetuoso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 07 de octubre de 2006.

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