Entrevista:FIONA WATSON | Responsable de Campañas de la ONG Survival

"Se están saqueando las tierras indígenas de la Amazonia"

Unos 350 millones de indígenas viven en unos 90 países del mundo. La mitad de ellos, en sociedades tribales. En muchos casos soportan "inaceptables niveles de pobreza y enfermedad" y "el desposeimiento, la discriminación y la negación de los derechos humanos", según señala el secretario General de la ONU, Kofi Annan, en un comunicado con motivo del Día Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo, que se celebra hoy. Fiona Watson (Woking, Inglaterra, 1960) es la responsable de campañas de la ONG Survival de apoyo a los pueblos indígenas. Esta filóloga de español, francés y portugués, que pasó su niñez en la Suráfrica del apartheid, ha trabajado durante más de 10 años con pueblos indígenas, especialmente de la Amazonia brasileña.

Pregunta. ¿Por qué ese interés por los pueblos aislados?

Respuesta. Porque son los más vulnerables y su extinción significaría perder un trozo de nuestra humanidad, sería un crimen. Además, ahora que todo el mundo está hablando del cambio climático, un reciente estudio en Brasil aseguró, utilizando imágenes de satélite, que donde viven los pueblos indígenas es donde se mantiene la selva en la Amazonia. Y, precisamente allí, en la Amazonia, donde viven unos 50 de 70 grupos que quedan de pueblos aislados, se están invadiendo y saqueando sus tierras.

P. ¿Y no se toman medidas?

R. La Agencia Gubernamental brasileña de Asuntos Indígenas está investigando la desaparición de los pueblos del entorno del Río Pardo, en el estado de Mato Grosso. Toda esta área está siendo invadida por compañías madereras, los llamados "usurpadores de tierras". Los indígenas están huyendo. Un procurador federal ha abierto una investigación por genocidio.

P. ¿Por qué se están invadiendo estas tierras?

R. El Gobernador del Estado de Mato Grosso [Blairo Maggi] es el mayor exportador de soja del mundo, le llaman el rey de la soja. En 1974, en la zona donde viven los enawene nawe había bastante selva. Ahora puedes hacer un giro de 360 grados y no ver ni un solo árbol. Estaban todos cortados para plantar soja. Estas tribus viven de la pesca, pero los ríos están cada vez más contaminados por los pesticidas. La soja y la construcción de centrales hidroeléctricas van a impactar enormemente en la vida de estos pueblos.

P. ¿Su problema, entonces, es la llegada del presunto mundo civilizado?

R. Así es. Se les llama primitivos y los gobiernos se valen de ello para echarles de sus tierras, para justificar un tipo de desarrollo impuesto, paternalista... El Gobierno de Botsuana ha obligado a las tribus bosquimanos gana y gwi a salir de su hogar [en el desierto del Kalahari] para ir a campamentos, lugares terribles. La historia -los aborígenes de Australia, los de América del Norte- muestra los efectos que esto tiene. Los bosquimanos allí no tienen nada que hacer, no pueden cazar, viven de la beneficencia y se están empezando a alcoholizar.

P. ¿Por qué se les ha echado?

R. Quieren crear una reserva de animales para turistas. Nosotros creemos que esa zona puede ser rica en diamantes y tal vez también en gas natural.

P. ¿Cómo se puede ayudar?

R. Se han hecho avances en la legislación internacional. El ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, aseguró el año pasado que España ratificará antes del fin de esta legislatura el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, que reconoce el derecho colectivo de los indígenas a sus tierras y recursos naturales. En Europa sólo lo han ratificado Noruega, Holanda y Dinamarca.

P. ¿Qué consecuencias tendrá para gobiernos y empresas?

R. No es que los indígenas se vayan a negar a negociar con las empresas para la extracción de diamantes, por ejemplo. Pero hay que darles voz.

P. ¿Cómo se puede proteger a pueblos que no quieren tener ningún contacto exterior?

R. No estamos hablando de parques zoológicos. Hay que darles espacio, dejarles decidir a ellos mismos qué quieren hacer. Los yanomami tienen sus propios modelos de salud, de educación, controlados por ellos mismos. El gran problema es proteger sus territorios.

P. ¿Por qué?

R. Porque son territorios enormes y hay muchas personas intentando invadirlo y hay que llevarles a la justicia. En Brasil, en esa investigación de genocidio de los aislados de Río Pardo está involucrada gente que está dentro del Gobierno. También es importante el control vía satélite. Muchas veces hay soluciones y es cuestión de voluntad política.

Fiona Watson, en la sede madrileña de Survival.
Fiona Watson, en la sede madrileña de Survival.ULY MARTÍN

Sobre la firma

J. A. Aunión

Coordinador del espacio de Educación de EL PAÍS. Especializado en información educativa durante más de una década, también ha trabajado para las secciones de Local-Madrid, Reportajes, Cultura y EL PAÍS_LAB, el equipo del diario dedicado a experimentar con nuevos formatos.

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