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Salgado: "Equilibrio en la insatisfacción"

La ley aprobada ayer no deja plenamente satisfecho a ningún sector implicado. Pero este aspecto de "equilibrio en la insatisfacción" fue calificado ayer por la ministra Elena Salgado, con ironía, como positivo. "Me preocuparía más que un sector estuviera contentísimo", dijo en el Congreso antes de la votación.

Uno de los primeros colectivos en reaccionar ha sido el de enfermería. Durante su paso por el Senado, la ley incorporó la posibilidad de que pudieran participar en la prescripción de algunos fármacos. Ayer, el PNV, ERC, BNG e IU votaron a favor de mantener esta posibilidad. El portavoz de CiU, Jordi Xuclà, afirmó que es un tema que habrá que regular más adelante. El sindicato de enfermería SATSE pidió ayer mismo la dimisión de Salgado.

Los fabricantes de medicamentos rechazan la tasa impuesta. Aunque se ha rebajado la propuesta inicial, según la patronal Farmaindustria, es un freno a la inversión. Hasta ahora, la industria aportaba una cantidad voluntaria a Sanidad si las ventas crecían más del PIB más tres puntos, lo que no ha ocurrido en los dos últimos años.

Los fabricantes de genéricos también tienen quejas. Aunque la ley habla expresamente de fomentar sus productos, no distingue entre un genérico y un fármaco equivalente de marca si su precio es igual. Ello permite que los grandes laboratorios compitan con ellos reduciendo los precios de sus productos cuando vence la patente. Además, los fabricantes de genéricos son en su mayoría empresas pequeñas a las que la tasa del 2% les afecta de pleno. Como hacen copias de medicamentos, no pueden acogerse a las reducciones previstas para las industrias más innovadoras.

Los médicos critican que en algunos casos los farmacéuticos puedan cambiar lo que dicen en su receta, y éstos últimos se quejan de que se restrinjan sus posibilidades de decidir qué producto vender.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de junio de 2006