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Reportaje:

Miedo desigual a la nacionalización

Las eléctricas se muestran seguras y poco críticas con los cambios en Latinoamérica

La procesión va por dentro, aunque las declaraciones de petroleras, gasistas y eléctricas españolas con presencia en América Latina tratan de minimizar las posibles repercusiones sobre sus cuentas y sobre sus inversiones en la región de la reciente nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia y de tranquilizar al tiempo a sus accionistas sobre posibles medidas de corte similar en otros países de la región. No es para menos, si se tiene en cuenta que las empresas españolas perciben ingresos anuales de Latinoamérica en una cifra equivalente al 5,6% del producto interior bruto español (838.672 millones de euros en 2005).

Repsol YPF anunció el jueves que acudirá a los tribunales internacionales si no alcanza un acuerdo con Bolivia respecto a la nacionalización de los hidrocarburos. "Espero que podamos alcanzar un buen acuerdo. Si no, iremos a los tribunales", aseguró Antonio Brufau, presidente de la compañía, en una presentación a analistas. Ese mismo día el presidente Morales aseguró que Bolivia no piensa indemnizar a las multinacionales afectadas por el decreto de nacionalización de los hidrocarburos.

Repsol YPF invirtió en 2005 en la región 2.100 millones y contabilizó 14.000 millones en ingresos provenientes de esta zona

Endesa, a quien Latinoamérica aportó en 2005 el 12,8% del beneficio neto, dice que las últimas nacionalizaciones no le incumben y no las comenta

Es un aviso a navegantes y algunas empresas españolas han preferido obviar cualquier manifestación de solidaridad con Repsol o cualquier juicio sobre los cambios normativos y contractuales que puedan irritar a los gobiernos de la región. La inversión neta acumulada por bancos y empresas españolas en Latinoamérica hasta 2003, según datos recogidos en un estudio de Ramón Casilda, presidente de la Comisión de Relaciones con Iberoamérica de la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos (CEDE), alcanzó los 87.760 millones de euros, y de esta cantidad casi el 95% de los desembolsos se concentró en media docena de compañías (Repsol, Telefónica, Santander, BBVA, Endesa e Iberdrola) y casi tres de cada cuatro euros invertidos fueron absorbidos por cuatro países (Argentina, Brasil, Chile y México).

La víctima propiciatoria del nuevo populismo latinoamericano, como demuestra la nacionalización del crudo y el gas en Venezuela y Bolivia, o las dificultades recientes que han atravesado petroleras y eléctricas en Argentina, es el sector de la energía. No es de extrañar si se tienen en cuenta los precios del crudo y del gas en los mercados internacionales y el hecho de que América Latina contabilice un 10% de las reservas mundiales de petróleo, el 14% de su producción y el 8,3% de su consumo, y que la región registra el 4% de las reservas mundiales de gas natural, con alrededor de un 6% de la producción y del consumo.

La situación, perspectivas y estrategia de las empresas energéticas españolas con presencia en América Latina, consultadas al efecto, es la siguiente:

- Repsol YPF. En 2005 invirtió en la región 2.100 millones de euros, el 56% de sus inversiones en el mundo. Los ingresos provenientes de esta zona alcanzaron los 14.000 millones, un 28% de los registrados en el conjunto de la compañía. Los activos latinoamericanos suponen más del 55% de los activos del grupo.

Repsol YPF califica el nuevo proceso de gestión estatal de los recursos naturales emprendido por algunos países como "un reto". La política de alianzas con petroleras estatales, señala, se ha convertido en una herramienta estratégica que ha otorgado a Repsol ventajas competitivas. Es el caso de los acuerdos con PDVSA, en Venezuela, o con Petrobrás, en Brasil. "En Venezuela, donde ya somos la primera petrolera privada, la alianza con PDVSA nos ha dado acceso a la explotación de la Faja del Orinoco, el mayor reservorio mundial de crudos extra pesados". En Brasil, donde Repsol YPF es el tercer productor de crudo y la segunda refinera, su colaboración con Petrobrás le ha permitido participar en la mayor plataforma petrolífera del país, con una producción diaria de 180.000 barriles.

En cuanto al proceso de nacionalización en Bolivia, Repsol reitera su disposición a seguir colaborando con el Gobierno y ha solicitado a las autoridades que concreten los términos de la nueva normativa de hidrocarburos con el ánimo de fijar el marco de negociación entre ambas partes. "Sin que ello suponga una renuncia a la defensa de nuestros derechos".

- Endesa. Es el grupo más reacio a opinar sobre las decisiones de nacionalización en Bolivia o Venezuela ("no nos afectan. Incumben sólo a los recursos naturales y nosotros hacemos generación y distribución eléctrica", señalan fuentes del grupo). Endesa, que es uno de los operadores eléctricos más relevantes en la región a través de su grupo chileno Enersis y de otras participaciones, opera en Argentina, Brasil, Colombia, Perú y Chile. Latinoamérica le aportó en 2005 el 12,8% del beneficio neto de su negocio eléctrico, el 31% de su margen bruto de explotación (EBITDA) y el 32% de su resultado de explotación.

En la actualidad está en proceso de renegociación de tarifas en varios países latinoamericanos y no hace demasiado tiempo barajó la posibilidad de recurrir a instancias arbitrales internacionales para resolver sus diferencias con las autoridades argentinas.

- Gas Natural. El EBITDA de la actividad de distribución de gas en Latinoamérica en 2005 representó el 21% del EBITDA total del grupo y en el primer trimestre de 2006 el 18%. La inversión acumulada del grupo gasista en la región supera los 2.716 millones de euros y se distribuye entre Argentina (591), Brasil (casi 1.030), México (831) y Colombia (264,4).

Una vez superada la etapa de implantación y desarrollo de la red de distribución, dicen en Gas Natural, el grupo afronta ahora una etapa de consolidación. Las claves de esta etapa se centran, dicen, en la mejora de la eficiencia y en la gestión de los esquemas regulatorios de tal forma que puedan ofrecer a sus clientes el mejor servicio con el costo más adecuado".

Respecto a decisiones recientes como las de Bolivia y Venezuela, en Gas Natural señalan que "sin duda alguna, los cambios de las reglas del juego, cuando no se realizan de una forma acordada, suelen perjudicar a aquellos que han de soportarlas, pero nuestra experiencia nos dice que habitualmente acaban por no beneficiar a nadie, precisamente porque generan una mayor percepción de riesgo en aquellos que han de tomar las decisiones de inversión. Éstas se canalizan entonces hacia zonas donde se percibe un riesgo menor. El sector de la distribución de gas en América Latina no se ha visto afectado por los acontecimientos que se citan".

- Iberdrola. Va a invertir 4.300 millones en Latinoamérica, según el director general para esta zona, Gonzalo Pérez, en el periodo 2001-2008. Cifra, agrega, que se va a ampliar en el nuevo plan estratégico. Iberdrola tiene "concentradas sus inversiones en los países con mayor mercado eléctrico y respeto a las reglas de juego, como son Brasil, México, Chile y Guatemala, que representan, además, una cifra superior a los dos tercios del mercado de Latinoamérica".

Respecto a los acontecimientos de Bolivia, Pérez apunta que se tiende a analizar América Latina como una región única cuando las realidades que se presentan difieren mucho de unos países a otros. "Donde nosotros realizamos la actividad se vienen respetando hace casi ya diez años las reglas de juego con las que se realizaron las inversiones iniciales". Respecto a Bolivia, Iberdrola participa sólo en dos distribuidoras (Electropac y Elfeo), tiene un riesgo muy reducido en el país y la aportación de estos negocios al conjunto del grupo no llega a representar un 0,25%.

- Unión Fenosa. Tiene inversiones en generación (México, Colombia, R. Dominicana y Costa Rica) y distribución (Panamá, Guatemala, Colombia y Nicaragua). "En su conjunto, la inversión ronda los 2.200 millones de euros con una rentabilidad creciente", señalan en la compañía. "Nuestra dimensión en América Latina es suficiente y el objetivo inmediato es aumentar la rentabilidad. Pero estamos atentos a las oportunidades de negocio que se puedan presentar en generación y gas". La situación de Bolivia no se puede extrapolar automáticamente a otros países, indican en la eléctrica, y además, el negocio de los hidrocarburos es muy diferente a la actividad de generación y distribución de energía. "Nuestro riesgo, al ser un negocio regulado, depende de la situación política y regulatoria de cada país"

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de mayo de 2006