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IX Premio Alfaguara de Novela

Roncagliolo gana el Alfaguara con 'Abril rojo'

El escritor peruano, de 30 años, describe la situación política de su país con un 'thriller' violento

El joven escritor peruano Santiago Roncagliolo (Lima, 1975) ganó ayer la novena edición del Premio Alfaguara de Novela con Abril rojo, un libro intenso y vertiginoso que retrata la violencia que desencadenó en su país el grupo terrorista Sendero Luminoso y que muestra el sufrimiento que padecieron sus víctimas. El jurado, presidido por Ángeles Mastretta, destacó su "eficacia expresiva", su "fuerza dramática" y "la originalidad en el tratamiento de un tema político con las peripecias de una novela negra". Roncagliolo ha publicado varios libros infantiles, dos novelas (entre ellas, Pudor), y un libro de cuentos. Explicó que Abril rojo surgió de una pregunta: "¿Qué tiene que ocurrir para que una persona decida matar a alguien?".

Habla con el mismo desparpajo del boom literario latinoamericano que del crack, la generación que él considera anterior a la suya, o del thriller, un género en principio cinematográfico que Santiago Roncagliolo ha transformado en literario con Abril rojo, novela que consiguió ayer el Premio Alfaguara 2006, dotado con 175.000 dólares (148.000 euros) y una escultura de Martín Chirino.

Se lo otorgó un jurado presidido por la escritora mexicana Ángeles Mastretta, e integrado además por colegas suyos como Carme Riera, Fernando Iwasaki y Antonio Caballero, y en el que también participaban la cineasta Isabel Coixet, el crítico Juan Antonio Masoliver Ródenas y el editor Juan González. Todos -a excepción de Coixet- estaban presentes y acompañados en la mesa de Jesús de Polanco, presidente del Grupo PRISA. Éste prometió todo su apoyo al autor, que ha publicado novelas como Crecer es un oficio triste o Pudor y que colabora diariamente en la publicación electrónica Boomeran, donde, dijo, "hoy escribiré sobre este día".

A las 16.30 se anunció el fallo de un premio al que se han presentado más de 500 autores. Antes de que el galardonado hablara ante el auditorio de la sede del Grupo Santillana en Madrid, que se conectó por videoconferencia con sus sedes en América para conocer el resultado, los miembros del jurado, uno a uno, explicaron las razones por las que Abril rojo se había impuesto entre las siete finalistas.

Mastretta leyó el acta en el que se destaca, entre otras cosas, "la eficacia expresiva, la fuerza dramática de una novela que arrastra al lector desde la primera página". Más o menos en esos términos fueron comentando la novela quienes la habían leído y que cuenta las peripecias del fiscal Félix Chacaltana Saldívar, solitario, pusilánime, amante de la poesía, de las tradiciones más rancias y, según Roncagliolo, "de la ley".

La violencia

Chacaltana ha de enfrentarse a la investigación de una serie de asesinatos que ocurren en su país y que sirven al autor para hacer un análisis de aquello de lo que se ha apoderado el silencio: "La violencia en nuestro país la sufrieron los campesinos, sobre todo, y superó en número a lo que han vivido Argentina, Chile o Uruguay. Lo que ocurre es que han sido víctimas de un sistema en el que los peruanos elegíamos nuestros gobiernos y en cierto modo todos somos culpables", aseguró Roncagliolo ya desde su casa de Barcelona.

Allí, en camiseta, con la pierna escayolada (rota en un partido de fútbol -quizás emulando a Fernando Torres, ya que se confiesa atlético, "acostumbrado a perder", dijo-), con el teléfono sonando y recién duchado, escuchó alabanzas y amenazas de una dura promoción: la que le espera con su novela por España y por América Latina y Estados Unidos. Atendió a consejos de antiguos ganadores del premio, como Manuel Vicent, Clara Sánchez o Emma Wolf y Graciela Montes, ganadoras de la edición anterior, que le felicitaron desde Buenos Aires, y compartió análisis como los de Iwasaki, peruano también como él, quien dijo que la novela "trata de los temas latinoamericanos de siempre pero de forma completamente distinta".

El autor, además, respondió a preguntas que le formulaban desde Argentina, México, Miami, Colombia, Chile, Perú... Cuestiones que le sirvieron para armar un discurso de lo que para él es la literatura y otras cosas. "Esta novela surge de una pregunta: ¿qué tiene que ocurrir para que una persona decida matar a alguien?"; o, dicho de otro modo: ¿cuál es el origen de la violencia?, ¿qué nos conduce a devorarnos los unos a los otros? Eso es lo que late en Abril rojo. Eso y cómo la política influye en las esferas más ínfimas de nuestra intimidad. "En los años setenta viví en el exilio, en el 2000 vine a España a vivir como emigrante, por mucho que lucho por alejarme, la política se ha empeñado en fastidiarme la paciencia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de febrero de 2006