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Detenido en Tenerife uno de los criminales más buscados de la guerra de Yugoslavia

El general croata Ante Gotovina llevaba cinco días alojado en un discreto hotel del sur de la isla

El general croata Ante Gotovina, uno de los tres criminales de la guerra de la antigua Yugoslavia más buscados, fue detenido el miércoles mientras cenaba con un amigo en el restaurante del hotel Bitácora, en Playa de las Américas (Tenerife), donde llevaba alojado cinco días. Gotovina está considerado responsable del asesinato de más de 150 serbios en varias localidades del sur de la región croata de Krajina. El juez de la Audiencia Nacional Félix Degayón lo envió anoche a una prisión madrileña, donde permanecerá hasta su entrega "en breve" al Tribunal Penal Internacional de La Haya.

La primera noticia sobre el arresto de Gotovina, de 50 años, fue difundida en Belgrado por la fiscal del Tribunal Carla del Ponte: "Tengo una noticia muy buena: Ante Gotovina ha sido arrestado anoche en las islas Canarias, se encuentra en la cárcel y será trasladado a La Haya", dijo. Gotovina es uno de los supuestos criminales de la guerra de la antigua Yugoslavia de los años noventa incluido entre los llamados "tres grandes", junto con los serbobosnios Radovan Karadzic y Ratko Mladic. Su captura era tan importante que incluso se había convertido en un obstáculo para la incorporación de Croacia a la UE

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Gotovina, presunto autor de infracciones de las leyes o usos de guerra y crímenes de lesa humanidad, había sido localizado en el hotel Bitácora, de cuatro estrellas, situado en Playa de las Américas, al sur de la isla, un lugar tranquilo y discreto. Los responsables del hotel entregaron hace unos días a la policía la ficha que había rellenado un croata llamado Kristian Horuat, que se registró con un amigo cinco días antes. La entrega de esa ficha es un trámite habitual y se ha convertido en una de las mejores herramientas de trabajo del Grupo de Fugitivos del Cuerpo Nacional de Policía. Este grupo había incluido a Gotovina en su listado de presas prioritarias el 8 de marzo de 2004, fecha en la que se hizo pública la acusación iniciada el 21 de mayo de 2001.

La policía española comprobó que se trataba de un pasaporte falso y, gracias a Interpol, supo que podría tratarse del supuesto criminal de guerra, ya que el de Kristian Horuat era uno de los nombres falsos que se suponía que utilizaba. La orden de arresto de Interpol contra Gotovina está catalogada con el distintivo rojo, de máxima importancia. Además, EE UU lo tiene incluido en su programa de fugitivos y ofrece cinco millones de dólares a quien facilite su captura.

El cotejo de la documentación entregada por su acompañante, un amigo que le hacía funciones de seguridad, cuya identidad era conocida de antemano, llevó al arresto. El director general de la Policía, Víctor García Hidalgo, se desplazó a Tenerife para seguir la operación. Gotovina, vestido con una camisa blanca de manga larga, americana azul marina, tejanos y zapatos de ante negro, y su acompañante estaban sentados en el restaurante del hotel cenando tranquilamente. La policía supuso que el militar estaba armado y que llevaba escolta. Por ello, se tomaron grandes precauciones. Primero se situaron algunos agentes en la sala para detectar si el prófugo contaba con medidas de contravigilancia. Sobre las 21.00 horas, policías del Grupo de Fugitivos, de Interpol y de la comisaría de Adeje se acercaron al general y a su acompañante y los hicieron presos "en unos segundos", sin que opusieran resistencia ni hubiera incidentes.

Gotovina, que llevaba encima 12.000 euros, fue trasladado a la comisaría de policía de Playa de las Américas, donde el cotejo de las huellas confirmó que el detenido con un pasaporte a nombre de Kristian Horuat era Ante Gotovina. La policía no ha facilitado la identidad de su acompañante, quien fue puesto en libertad. Los investigadores tratan de averiguar ahora cómo llegó Gotovina a la isla y si lo hizo antes de la fecha de registro. No obstante, suponen que llegó en un vuelo chárter.

El general fue embarcado en un avión militar para ser trasladado a la base de Torrejón de Ardoz (Madrid), adonde llegó ayer a las 18.42 bajo custodia de ocho agentes de Interpol. Gotovina fue conducido, entre grandes medidas de seguridad, ante el juez central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, Félix Degayón, de guardia. El trámite seguido en el juzgado, que duró 10 minutos, fue la lectura de cargos al detenido e informarle de que será entregado "de inmediato" al Tribunal.

Una funcionaria del Consulado de Croacia y un abogado de oficio atendieron al detenido, así como un intérprete, aunque Gotovina entiende y habla español, según las fuentes consultadas. No abrió la boca, salvo para decir que no tenía nada que decir. La previsión es que posiblemente hoy sea llevado a La Haya en un avión de la OTAN. Hasta entonces, el juez lo ha enviado a la prisión de Soto del Real (Madrid).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de diciembre de 2005