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UN ACUERDO HISTÓRICO SOBRE LA LENGUA

'Bolaspa'

El hombre que tuvo la idea del diccionario, el chileno Alfredo Matus, empezó su discurso desconcertando a parte de su auditorio. Familiarizado como está con las iniciales del panhispánico (DPD) como si estuviera diciendo DVD, pues los chilenos tienen esa P que parece la uve de vídeo. Pero iba a hablar de palabras, no de imágenes. Habló con el acento de Pablo Neruda, aunque sus poetas sean san Juan de la Cruz, santa Teresa o Gonzalo Rojas. Ah, Gonzalo Rojas, "el poeta del silencio: 'Toda la cavidad de la hermosura no bastaría para contenerte...".

El tono estuvo lleno de humor. El argentino Pedro Luis Barcia recordó que García de la Concha les había pedido que fueran tan concisos que él recordó una frase de Paul Valéry: "si les hicieran más chicas las zapatillas, los buenos bailarines inventarían nuevos pasos". Jacobo Zabludovsky, el comunicador mexicano, nos dijo que este diccionario, como diría el director de la Española, "no unifica, pero da pautas para que nos entendamos mejor". "Pero", añadió Zabludovsky, "él tendrá que seguir teniendo cuidado con su apellido: ¡en algunos sitios de América se tendrá que llamar Víctor García del Molusco Bivalbo!". Concha: ya intuyen qué significa por ahí. De la Concha dijo desde el estrado que algunos periodistas habían descubierto en falta la propia declaración de apoyo a la iniciativa de las academias. Fue así: la noche anterior, el periodista colombiano Daniel Samper halló una falta de concordancia en aquella declaración común. Y como en el diccionario se señala lo que está prohibido con un aspa dentro de una bola (bolaspa), Samper les obsequió con una bolaspa. Después se jactaba: "¡De nuevo Colombia viene en auxilio de la lengua española!".

Algunos escucharon que los nervios del día hicieron que se llamara prehispánico al panhispánico de dudas, pero en este caso hubo sólo cuchicheos, ninguna bolaspa. En la sala había 35 periodistas representando a medios de todo el mundo, y le tocó el privilegio de sentarse entre los académicos y decir aquella declaración (limpia de polvo y paja, gracias a Samper) a Alberto Casas, colombiano también, de Radio Caracol. Fue ministro dos veces, en los noventa, e incluso se dedicó un tiempo a controlar la limpieza de gestión de la selección colombiana de fútbol, y ahora sigue haciendo periodismo.

Entre los discursos, muchas citas: a Manuel Seco, por sus diccionarios; a Andrés Bello, por su patronazgo lingüístico; a Ortega, que fracasó queriendo llamar bolsillable al libro de bolsillo, y a Dante. Lo citó Matus: "Mentre que la speranza a il fior del verde". La flor verde de la esperanza. Barcia fue a clásicos más nuestros: "Éstas son las nuevas en aquesta cuestión, en aqueste lugar se acaba esta rasón". Se acaba: en Chile (véase la siguiente página) eso no podía haberlo dicho.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de noviembre de 2005