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20 artistas entran en el 'Quijote' para ofrecer una visión contemporánea

El Museo Reina Sofía expone la tercera dimensión del antihéroe de Cervantes

"Entrar en el corazón de un Quijote que fuera imposible ilustrar". La propuesta del historiador del arte Francisco Calvo Serraller a 20 artistas españoles de distintas generaciones, estilos y técnicas se presentó ayer en el Museo Nacional Reina Sofía, de Madrid (Santa Isabel 52, hasta el 13 de febrero). La exposición Las tres dimensiones de El Quijote se aleja de la ilustración para resumir en esculturas las interpretaciones personales de Canogar, Alfaro, Leiro, Arroyo, Plensa, Laffón, Navarro Baldeweg, Solano, Corazón, Chirino, Villalba, Navarro, Pazos, Sicilia y otros.

"Este tipo de exposiciones raras me gusta. Son de temas y de encargo; si me piden una obra, la hago. Ha quedado una muestra seria, con piezas contundentes", declaró Eduardo Arroyo ante su Don Quijote: puncen moscas, formado por una gran mosca, dos piedras y un yelmo, "un objeto mágico", convertido en un brasero. El montaje, diseñado por Juan Ariño, ha distribuido las 20 piezas por una de las salas Nouvel de la ampliación del Reina Sofía para destacar cada versión de los 20 artistas.

La exposición Las tres dimensiones de El Quijote, que hoy inaugura la ministra de Cultura, Carmen Calvo, forma parte del programa del cuarto centenario de la publicación de la primera parte del Quijote. Organizada por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC), con la producción además de la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior (Seacex) y la Empresa pública Don Quijote de la Mancha 2005 (Junta de Castilla-La Mancha), tiene previsto itinerar por España en 2006 (con una primera parada en el museo de Albacete) y los siguientes dos años por China, Estados Unidos y Europa.

En la presentación de ayer, la directora del Reina Sofía, Ana Martínez de Aguilar, destacó el "resultado emocionante" del proyecto sobre el Quijote, "nuestra ficción más universal", que en las distintas épocas tiene sus propias interpretaciones y arquetipos, hasta llegar a esta "visualidad contemporánea, que refleja la vitalidad de la práctica artística" y la "complicidad" de las distintas instituciones.

Calvo Serraller, comisario de la exposición -con María Luisa Martín de Argila como comisaria adjunta-, señaló que quiso evitar una muestra más sobre las ilustraciones artísticas del Quijote en la historia para presentar "un Quijote que no estuviera ilustrado, que fuera imposible ilustrar". Frente a las esculturas tradicionales en la calle y en pisapapeles, propuso a los artistas confrontar su visión de la obra de Cervantes con la escultura actual, "que impide la ilustración". "El Quijote interesa por ser el primer héroe del antiheroísmo, que concuerda mejor con la escultura, el arte que más se ha abierto en la modernidad. Además, el Quijote nace en un país que tiene la identidad machacada, como ocurre también con la escultura".

La "vitalidad y el talento" de los artistas ofrece un Quijote presente, pero no de forma convencional o ilustrativa, según el comisario. Los nombres de las piezas sugieren la lectura cervantina. Como el cabrero de Darío Villalba, una "metáfora" con 204 fotos en cada panel, que comparte el primer espacio con el conjunto de Leiro ("una imagen que también se asocia con el vídeo en el que unos policías daban una paliza a un negro"), la cueva de Montesinos de Cristina Iglesias y el cuerpo de luz de Jaume Plensa.

En otros espacios están las dos figuras inestables de Navarro Baldeweg, la espiral de Chirino, el cosmos de Muñoz, el Quijote aplastado de Javier Pérez, los perfiles de Alfaro, la síntesis de Canogar, la lanza de Navarro, el yelmo de Arroyo, la almohada de Sicilia, la coraza de Solano, el caballo de Corazón, la Mancha de López Hernández, el abrigo-armadura de Susy Gómez, el bodegón pop de Pazos, los actores de Eva Lootz y la biblioteca de Laffón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de noviembre de 2005