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La reconstruida Frauenkirche de Dresde reabre como un monumento a la paz

La recuperación de la iglesia, que fue destruida en la II Guerra Mundial, ha durado 11 años

La Frauenkirche (iglesia de las mujeres), destruida hace 60 años durante el bombardeo de Dresde en la II Guerra Mundial, reabrió ayer sus puertas en una solemne ceremonia tras una reconstrucción que ha durado algo más de 11 años. El templo, considerado una de las joyas de la Iglesia evangélica, se ha convertido en símbolo de la reconciliación entre los pueblos y constituye un pétreo llamamiento a la paz.

Dresde recuperó ayer el perfil que en su día pintó Canaletto al incorporar a su paisaje la Frauenkirche, destruida por un incendio como consecuencia de los bombardeos aliados del 13 y 14 de febrero de 1945 que arrasaron la ciudad y dejaron un balance de unos 30.000 muertos. La Frauenkirche se incendió y se vino abajo con estruendo el 15 de febrero de 1945. Los escombros de la iglesia, una joya del barroco tardío construida entre 1726 y 1743, se convirtieron en los años de la desaparecida República Democrática Alemana en símbolo de la guerra. También nacieron a su vera los tímidos movimientos pacifistas de principios de los ochenta en la dictadura prusiano-estalinista.

Tras el derrumbamiento del régimen comunista y la reunificación de Alemania en 1990, una iniciativa ciudadana se puso en marcha para reconstruir la Frauenkirche en medio de la incomprensión y falta de apoyo. Poco a poco aquella iniciativa surgida de la sociedad civil inició la recogida de donativos para la gigantesca tarea. Las obras se iniciaron en mayo de 1994 y se recuperaron 8.400 piedras ennegrecidas por el fuego que destruyó la iglesia original. Los 180 millones de euros que costó la reconstrucción proceden en dos tercios de donativos de todo el mundo y los 60 millones restantes los aportaron el Gobierno federal alemán, el Estado Libre de Sajonia y el Ayuntamiento de Dresde. Medio millón de euros costó la cúpula y los donaron en el Reino Unido, el país de donde procedían los bombardeos que asolaron la ciudad. La cruz dorada que corona a más de 90 metros de altura la cúpula es obra de Alan Schmidt, un artista de Londres. Su padre iba en uno de los aviones que bombardearon Dresde.

Entre los 1.700 invitados que siguieron la ceremonia ayer en el interior de la iglesia -otras 50.000 personas asistieron desde fuera-, se encontraba Marian Sobkowiak, superviviente de un grupo de 12 polacos que lucharon en la resistencia contra los alemanes y murieron ejecutados en Dresde el año 1942. No fue éste el único símbolo de la reconciliación entre los pueblos. La cruz de clavos del altar de la reconstruida Frauenkirche procede de la catedral de la ciudad de Coventry, en el Reino Unido, destruida por las bombas alemanas en 1940.

En la ceremonia estuvo presente el duque de Kent como representante de la monarquía británica, que se manifestó "impresionado por la belleza de la construcción". El obispo de la Iglesia evangélica Mochen Bohl calificó la reconstrucción como "una obra de la reconciliación y una advertencia para la paz". El alcalde de Dresde, Ingolf Rossberg, dijo: "El sentimiento artístico y el orgullo ciudadano han vencido de nuevo sobre la barbarie y la locura belicista".

El máximo representante de Alemania, el presidente federal Horst Köhler, destacó en su discurso la importancia de la reconstrucción. Para Köhler, la Frauenkirche es un símbolo de que nunca más podrá haber guerra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 31 de octubre de 2005