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Reportaje:

La historia desenterrada

Familiares de fusilados en la Guerra Civil intentan localizar en Navarra a más de 500 personas aún desaparecidas

Unas 500 personas siguen aún desaparecidas en Navarra. Demócratas de todas las tendencias, fueron fusiladas en los primeros días de la Guerra Civil. La reciente localización en una fosa común de Fustiñana de los restos de siete de ellos, vecinos de Murchante, ha reactivado la esperanza, pero también el dolor de sus descendientes. Una entidad trabaja para recuperar no sólo sus cadáveres, sino su dignidad.

La Asociación de Familiares de Asesinados de Navarra (AFAN), creada en 2002, suma actualmente más de 300 miembros. De ellos, 160 pertenecen a una sola localidad, Sartaguda, donde fueron fusiladas 84 personas, el 6% de su población, dejando 150 huérfanos. En esa población, que cuenta actualmente con unos 1.300 vecinos, se levantará el Parque de la Memoria, un recinto de 6.000 metros cuadrados en el que, junto a obras artísticas de autores como Néstor Basterretxea o Jokin Muñoz, un mural recordará el nombre de todos los asesinados. El presupuesto de la obra, para la que el Ayuntamiento ha cedido los terrenos, asciende a 500.000 euros.

La asociación de familiares no recibe ninguna ayuda del Gobierno foral

Aunque los restos de buena parte de los más de 3.000 fusilados por los franquistas en Navarra fueron desenterrados en las campañas emprendidas pocos años después del restablecimiento de la democracia, aún quedan muchas víctimas por localizar. AFAN cuenta con más de 30 solicitudes de localización de cuerpos instadas por familiares. Llegan de toda la comunidad, de Lantz, de Caparroso, de Estella, de Campanas,... La de Murchante ha dado sus frutos. Han sido hallados siete cuerpos y su exhumación, coordinada por expertos de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, concluirá en las próximas semanas.

El de Murchante ha sido un largo trabajo de investigación en el que se han recogido múltiples testimonios. En la madrugada del 20 de noviembre de 1936 fueron fusilados en Fustiñana siete republicanos de Murchante. Unos pastores fueron testigos. Después, el hijo de un asesinado en Fustiñana contó la historia a familiares de uno de los fusilados de Murchante. Se recogieron datos y se encontró la fosa donde yacían los huesos de Hilario Chueca y Genaro Ochoa; de los ugetistas Roque Jarauta, Julio Orta y Simón Arriazu, de Antonio Pérez y de Ricardo Roselaguirre. Eran jornaleros, panaderos o estanqueros, con edades comprendidas entre los 28 y los 71 años. Sobre todos los cadáveres arrojaron sus asesinos cal viva para tratar de borrar su identidad. "Hoy la memoria colectiva es siete ves más libre", señala Joseba Eceolaza, portavoz de AFAN, quien no olvida que queda mucho por hacer.

La asociación consiguió el 10 de marzo de 2003 una declaración institucional aprobada por todos los partidos del Parlamento navarro, salvo UPN, que se abstuvo, que reflejaba su aspiración de justicia. "Nunca más y para nadie" fue el lema de su trabajo. "Hemos mantenido una línea de reconocimiento público y restitución de su memoria. Los familiares no piden venganza, sino justicia", subraya Eceolaza. Y eso que en Navarra no hubo frente bélico y todas las balas salieron del bando franquista. El primer intento de localización de cuerpos de AFAN se realizó en 2004 en Azqueta. Resultaron cinco días de trabajos baldíos. En Fustiñana han dado resultado. Antes de iniciar las excavaciones, la asociación comunica sus intenciones al juzgado de paz y las alcaldías correspondientes. El Ayuntamiento de Murchante ya ha confirmado que los restos serán enterrados en el mausoleo construido en el cementerio local.

La asociación de familiares no recibe ninguna ayuda oficial del Gobierno navarro. Una enmienda presentada por el PSN a los presupuestos de 2004, que fue aprobada por el Parlamento foral, le permitió recibir 150.000 euros para cofinanciar el mausoleo de Sartaguda. Sin embargo, el Ejecutivo de Miguel Sanz mandó ejecutar la partida encargando una escultura que debía llevar inscrita la frase "Para todos los fallecidos". Los familiares rechazaron explícitamente el lema y la actuación unilateral del Gobierno regionalista. La partida no ha sido ejecutada a fecha de hoy. El trabajo de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, que ha sido coordinado por el antropólogo Paco Echeverría y en el que participan forenses, historiadores y arqueólogos voluntarios, se realiza de forma altruista.

Cuando halló enterrados los restos de su tío Genaro, Antonio Bartos supo que ya no tendría que cavar por su cuenta. Hace cuatro años, Bartos ya estuvo en el terreno de Fustiñana donde se sabía que fueron fusilados los siete vecinos de Murchante. Su pala no encontró nada. Bartos se topó con el miedo de muchos vecinos a revivir aquellos crímenes, pero finalmente su esfuerzo se ha visto recompensado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de octubre de 2005