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Minotauro celebra sus 50 años bajo el signo de Ray Bradbury y Tolkien

La editorial lanza una edición conmemorativa de 'Crónicas marcianas', su primer título

La fantasía futurista pero nostálgica de las Crónicas marcianas, de Ray Bradbury, primer título de Minotauro (1955) y del que se lanza una edición conmemorativa, tiñe de manera muy apropiada la celebración del 50º aniversario de la editorial, que lleva medio siglo publicando obras de referencia de la literatura fantástica. Minotauro tiene en su catálogo a escritores como Philip K. Dick, J. G. Ballard, Ursula K. Le Guin y el propio Bradbury. A todos ellos se les recuerda en una exposición en Barcelona con motivo del aniversario, cuya celebración incluye la publicación en noviembre del único texto inédito en castellano del autor estrella de la casa, J. R. R. Tolkien, Las aventuras de Tom Bombadil.

El extravagante Tom Bombadil, que protagoniza un capítulo de El señor de los anillos, es el gran ausente de la versión fílmica de la obra dirigida por Peter Jackson, que lo eliminó de la película en la polémica consideración -compartida por una parte de los lectores- de que ese personaje no casa con el tono general de la gran historia de Tolkien. La publicación de Las aventuras de Tom Bombadil, recopilación de textos y poemas narrativos sobre el personaje, tiene así un punto de reivindicación del mismo.

Sorprendentemente, no se habló para nada ayer en el primer acto de celebración del aniversario -realizando con él una injusticia similar a la de Jackson con Bombadil- del editor Paco Porrúa, el verdadero alma de Minotauro, el hombre que fundo la editorial, al que se debe el grueso de un catálogo excepcional y que vendió el sello a Planeta en 2001. A Porrúa sí se le recuerda en cambio en una nota al inicio de la nueva edición conmemorativa de Crónicas marcianas.

La presentación ayer del aniversario de Minotauro, que incluye unas jornadas con mesas redondas -la primera ayer mismo sobre Tolkien y la segunda hoy sobre el panorama del fantástico español-, contó con un maestro de ceremonias de excepción: Pere Gimferrer. El escritor y académico se declaró un ferviente admirador de las Crónicas marcianas y rindió un elogio al hermoso libro de Bradbury y sus poéticos y barrocamente civilizados marcianos de ojos amarillos, tan lejanos de las truculentas, frías y monstruosas inteligencias de La guerra de los mundos.

Ante un auditorio en el que figuraban tres de los grandes valores de la actual fantasía española, Juan Miguel Aguilera, León Arsenal y Rodolfo Martínez -autores todos de Minotauro-, Gimferrer explicó de qué manera llegó en la adolescencia a las Crónicas marcianas, prologadas por Borges en su edición española, a través del crítico cinematográfico José Luis Guarner, y cómo le produjo la lectura "un efecto extraordinario". El libro de Bradbury, recalcó, "ha resistido el paso del tiempo admirablemente y se ha convertido en un clásico perdurable". Evocó el escritor "la poesía extrañamente triste y melancólica" que empapa el libro con un tono elegiaco y recordó el detalle de que parte del libro -que relata en una serie de cuentos hilados la colonización de Marte por los terrestres y la extinción de la vieja civilización autóctona- transcurre precisamente en el año 2005.

Para Gimferrer, Crónicas marcianas, publicado originalmente en 1946, "es una gran metáfora de la inseguridad en EE UU y occidente en general en la posguerra". El libro "no habla de un planeta Marte real, es una metáfora de la Tierra, una transposición poética, simbólica y moral de los fantasmas interiores de la sociedad de los cincuenta". La obra está teñida, dijo, por el miedo a la pérdida de la propia identidad y a que la existencia no sea más que algo ilusorio.

Por su parte, el director editorial de Minotauro, Francisco García Lorenzana, recordó el nacimiento de la editorial en Buenos Aires en 1955, su llegada a España en 1975 y la publicación en 1977 del primer tomo de El señor de los anillos (en total Minotauro ha vendido, apuntó, cerca de ocho millones de libros de las obras de Tolkien en castellano). Valoró el director que en la nueva etapa se haya abierto el catálogo a autores españoles y la creación en 2004 del Premio Minotauro de literatura fantástica.

La presentación del aniversario de Minotauro se realizó en el Palau de la Virreina entre la exposición bibliográfica y de cartelería cinematográfica que se ha instalado en el lugar. En dicha exhibición pueden verse diferentes ediciones de títulos emblemáticos del catálogo de Minotauro y carteles de películas basadas en obras de sus autores, como El último hombre vivo, con Charlton Heston, adaptación de Soy leyenda, de Richard Matheson, o Crash, basada en la novela del mismo título de Ballard.

Con motivo del aniversario se ha realizado un montaje audiovisual con fragmentos de esas películas literarias. Y, mientras se cerraba el acto, quedó en pantalla el jefe de incendiarios de libros de Fahrenheit 451, de Truffaut, adaptación de la novela de Bradbury, pronunciando para nadie su vano discurso: "Los libros no dicen nada, hablan de gente que no ha existido nunca, y las gentes que los leen quedan descontentas de su propia vida".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de septiembre de 2005