Zarqaui rechaza la amnistía y anuncia más ataques en Irak

El grupo del jordano Abu Musab al Zarqaui, llamado Organización de Al Qaeda para la Guerra Santa, y al que se considera responsable de muchos de los atentados que asolan Irak, rechazó ayer, en un comunicado difundido por Internet, la oferta de amnistía del nuevo presidente de Irak, el kurdo Jalal Talabani, al que acusa de ser un agente de Estados Unidos y un infiel. Talabani había ofrecido el perdón a los terroristas (con delitos menos graves) que depusieran las armas, pero no parecía referirse al jordano.

Al Zarqaui es considerado por Estados Unidos el enemigo público número uno en Irak. Por su captura ofrece 25 millones de dólares, la misma recompensa que pagaría por Osama bin Laden y la supuestamente abonada por Sadam Husein.

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Como prueba de su voluntad de mantener la lucha armada, Al Zarqaui anunció ayer la próxima ejecución del general iraquí Basem Mohamed Kazem, alto funcionario del Ministerio de Interior que desapareció en Bagdad. La noticia fue confirmada por la familia y por un portavoz de Interior.

Alaui será ministro

Por otra parte, en el terreno político, el primer ministro saliente, Ayad Alaui, el hombre elegido por Washington para dirigir la transición, y que fue derrotado en las elecciones del 30 de enero, ha decidido sumarse al nuevo Gobierno, en el que espera conseguir cuatro ministerios (uno de los importantes) para su grupo. Esto representa un cambio de opinión respecto a lo que defendía hace unas semanas.

La prensa iraquí informó ayer de que el gran ayatolá chií Alí al Sistani, inspirador de la Alianza Iraquí Unida, vencedora de los pasados comicios con 140 de los 275 escaños de la Asamblea Nacional, quiere que los principales responsables de su lista se dediquen a la redacción de la nueva Constitución ("la misión principal") y no a conseguir puestos ministeriales. Según Al-Adalah, Sistani desea que los suníes se incorporen al proceso político y pide que se les dé libertad para elegir a sus candidatos a los puestos.

Mientras que el frente político se estabiliza, prosigue la violencia callejera. Un soldado iraquí perdió ayer la vida en una explosión en una localidad próxima a Kirkuk, la capital petrolera del norte y cuyo control exigen los kurdos. Otros siete iraquíes murieron ayer en diversos ataques.

Uno de los incidentes más graves fue el secuestro de un funcionario de la Embajada paquistaní en Bagdad. El Gobierno de Pakistán pidió ayer su puesta en libertad y aseguró que Malik Mohammad Javed ocupa un puesto de menor rango y no es diplomático. "Pedimos que liberen a Javed; es un civil"; aseguró desde Islamabad el ministro de Información paquistaní, Rashid Ahmed.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 10 de abril de 2005.

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