CITA EN MADRID | La clausura

La ONU pide combatir al terror con la ley

El Rey insta a los demócratas a "luchar unidos" contra la violencia y quienes la encubren

En su lucha contra el terrorismo los Estados vulneran los derechos humanos y las libertades fundamentales. El secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, formuló esta acusación, pero sin nombrar a un país concreto, en el discurso que pronunció en la clausura de la Cumbre de Madrid sobre Democracia, Terrorismo y Seguridad con la que han empezado las conmemoraciones del 11-M. Tanto don Juan Carlos como el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, recogieron la advertencia: recalcaron la necesidad de respetar el Estado de derecho. El Rey instó además, cuatro veces, a la unidad de los demócratas para hacer frente a esa lacra en un mensaje dirigido a las fuerzas políticas españolas.

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Annan esbozó en Madrid su visión de lo que debe ser una estrategia mundial contra el terrorismo. Estremeció a su auditorio cuando advirtió sobre la necesidad de "privar a los terroristas de acceso al material nuclear". "El terrorismo nuclear todavía es tratado muchas veces como ciencia ficción", dijo. "Ojalá no lo fuera".

"Por desgracia", prosiguió, "vivimos en un mundo con un exceso de materiales peligrosos y abundantes conocimientos tecnológicos, en el que algunos terroristas declaran abiertamente su intención de causar matanzas de dimensiones catastróficas". "Un atentado de ese tipo no sólo causaría la muerte y destrucción generalizadas, sino que también frenaría la economía mundial y arrojaría a decenas de millones de personas a la más absoluta pobreza", concluyó.

El grueso de su alocución se centró en resaltar que la ONU "debe estar a la vanguardia de la lucha contra ese fenómeno" y recalcó que "siempre deben respetarse los derechos humanos y los principios del Estado de derecho".

"Lamento decir", declaró Annan, "que los expertos internacionales en derechos humanos, incluidos los del sistema de Naciones Unidas, coinciden unánimemente en considerar que muchas de las medidas que adoptan actualmente los Estados para luchar contra el terrorismo vulneran los derechos humanos y las libertades".

El secretario general lanzó a continuación esta advertencia: "La claudicación en materia de derechos humanos no puede contribuir a la lucha contra el terrorismo". "Al contrario, facilita el logro del bjetivo del terrorista al ceder ante él en el terreno moral".

Annan no culpó a ningún país, pero los representantes de ONG que habían intervenido en los paneles de la mañana se encargaron de hacerlo. Kenneth Roth, por ejemplo, de la norteamericana Human Rights Watch, recordó la cárcel de Abu Ghraib, en Irak.

Para Roth los atropellos que se produjeron no son achacables a un puñado de soldados. "Hay también manzanas podidas en la parte de arriba de la cesta", subrayó. Irene Khan, de Aministía Internacional, denunció "el flagrante desprecio de los derechos humanos" por parte de EE UU.

Imperativo moral de unidad

Varios oradores hicieron hincapié en que el empeño por erradicar el terrorismo no debía hacer perder de vista el respeto de las libertades. "Todo Estado", declaró el presidente Zapatero, "tiene la obligación de proteger a sus ciudadanos (...), pero también de hacerlo sin traicionar la esencia de la democracia, preservando nuestros derechos y libertades irrenunciables".

Don Juan Carlos también resaltó la necesidad de oponer "nuestros valores y convicciones" a la violencia terrorista. Puso, sobre todo, el énfasis en "el imperativo moral que incumbe a todos los demócratas de luchar unidos contra la violencia terrorista y contra quienes la encubren o apoyan". Empleó cuatro veces la palabra "unidad" en línea con el príncipe Felipe que, el martes, en la inauguración, ya había instado a cerrar filas a las fuerzas políticas.

El monarca dedicó buena parte de su intervención a las víctimas del 11-M, a las que quiso rendir "un emocionado homenaje de reconocimiento y respeto". Hoy les brindará un nuevo tributo, en silencio, cuando inaugure, en el parque de El Retiro, el Bosque de los Ausentes con el que se recordará a los 192 fallecidos de hace un año.

En la clausura hubo, además de las de Annan, más críticas veladas al presidente George W. Bush. El ex presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, que encabeza el Club de Madrid, no volvió a arremeter contra la tendencia de EE UU a actuar por su cuenta en Irak, pero sí insistió en que la eficacia de la lucha requiere "una actuación multilateral".

Algunos participantes de países musulmanes mencionaron la relación entre terrorismo y ocupación, en una clara alusión a Gaza y Cisjordania, bajo ocupación israelí. "No se pueden ignorar los vínculos entre terrorismo, ocupación, arbitrariedad (...) y la negación a algunos pueblos de sus derechos fundamentales", señaló, por ejemplo, el presidente argelino Abdelaziz Buteflika.

Annan se lamentó también en su intervención de que "la autoridad moral de Naciones Unidas, en el combate contra el terrorismo, se haya visto menoscabada por el espectáculo de unas negociaciones" sobre el concepto de terrorismo que urgía acabar pero que son interminables.

Ha llegado la hora, según él, de definir el terrorismo como un "acto que obedezca a la intención de causar la muerte o graves daños corporales a civiles no combatientes con el objetivo de intimidar a una población u obligar a un gobierno (...) a llevar a cabo, o abstenerse de llevar a cabo, una determinada acción".

Esa definición debería quedar recogida, según el secretario general, en un "convenio general" suscrito por todos los Estados miembros de la ONU. Amer Musa, el secretario general de la Liga Árabe, había hecho de antemano algunas matizaciones a esta idea. Tal documento, precisó, debe suponer "las mismas obligaciones para todos, basarse en el derecho internacional (...) y tener en cuenta las causas de la frustración". La alusión a Palestina era evidente.

Kofi Annan se dirige a la tribuna de la cumbre antiterrorista de Madrid, presidida por el rey Juan Carlos.
Kofi Annan se dirige a la tribuna de la cumbre antiterrorista de Madrid, presidida por el rey Juan Carlos.GORKA LEJARCEGUI

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 10 de marzo de 2005.

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