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Tabaré Vázquez inicia su mandato con la promesa de cambio y austeridad en Uruguay

El nuevo presidente restablece las relaciones con Cuba y firma un acuerdo con Venezuela

Con un alegato contra la pobreza y la corrupción y a favor del respeto a los derechos humanos y a la legalidad internacional, Tabaré Vázquez asumió ayer el cargo de presidente de Uruguay. Mientras miles de personas se agolpaban en los alrededores del Palacio Legislativo, en el interior el nuevo presidente prometía austeridad, respeto y trabajo. Sus primeras medidas, adoptadas ayer mismo, fueron la aprobación de un plan de ayuda social, el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba y la firma de un acuerdo energético con Venezuela.

En un acto cargado de emotividad, el ex guerrillero tupamaro José Mujica, presidente de la Cámara, sin corbata y con el pelo cano revuelto, pidió a los diputados que escucharan en pie, "como corresponde", el himno uruguayo y a continuación tomó juramento sucesivamente al nuevo vicepresidente, Rodolfo Nim Novoa, y a Tabaré Ramón Vázquez Rosas. "Juro trabajar incansablemente por la felicidad del pueblo uruguayo", añadió el nuevo presidente a la fórmula del juramento. Mujica dimitió poco más tarde para poder ser ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca.

"Es la primera vez que hablo en este recinto y probablemente sea la última", comenzó advirtiendo Tabaré a congresistas y senadores en una de las numerosas referencias que su discurso tuvo a la independencia de los poderes legislativo y judicial. "Han quedado atrás los Gobiernos iluminados y alejados de la realidad", señaló para indicar a continuación que su acción de gobierno tendrá base realista donde la educación y el desarrollo representarán un papel fundamental. El fin perseguido, según Tabaré, es una sociedad en libertad, solidaridad e igualdad.

El nuevo presidente uruguayo aseguró que la integración de Mercosur, la resolución pacífica de los conflictos y el respeto a la legalidad internacional serán las claves de la política exterior uruguaya bajo su mandato. "No toleraremos injerencias externas en nuestros asuntos internos", afirmó mientras era interrumpido por una ovación del legislativo. Tabaré se comprometió a respetar los compromisos de Uruguay con los organismos internacionales -FMI y Banco Mundial- y condenó el terrorismo en cualquiera de sus formas, palabras que arrancaron otra ovación.

A continuación Tabaré Vázquez se dirigió a la Casa de Gobierno para recibir la banda presidencial de manos del mandatario saliente, Jorge Batlle. En vez de utilizar el vehículo oficial, un modelo de 1928, el nuevo presidente se subió a una furgoneta cuatro por cuatro descubierta. A bordo de ella, saludó a la multitud arracimada a lo largo de las calles en un interminable recorrido. Una vez cumplido el traspaso de poderes, Vázquez volvió a la Cámara Legislativa y en una sala anexa nombró a su Gabinete y aprobó el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba, rotas en 2002. Cuba estuvo representada por su ministro de Exteriores, Felipe Pérez Roque, ante la ausencia de Fidel Castro.

El Gobierno uruguayo también tiene previstas una serie de reformas que quiere que entren en vigor en el menor tiempo posible, entre las que destacan una nueva ley de defensa nacional, la reparación a militares afectados por la dictadura, y una nueva norma sobre bancarrota, entre otras. El equipo de Vázquez ha decidido no modificar el sistema de pensiones, algo que es visto como un signo de moderación y realismo de la política del nuevo Gobierno.

Seguridad jurídica

"Uruguay no va a modificar el sistema de seguridad social. Por supuesto que las administradoras de pensiones van a seguir funcionando, porque son una parte importante del sistema", subrayó el nuevo ministro de Economía, Danilo Astori, quien además garantizó un marco de seguridad jurídica para las inversiones extranjeras en el país.

Vázquez juró su cargo en presencia de 130 representantes extranjeros, entre ellos casi todos los mandatarios de América del Sur, a excepción del ecuatoriano Lucio Gutiérrez y del colombiano Álvaro Uribe. Estados Unidos envió a la secretaria de Trabajo, Elaine Chao. Además de los príncipes de Asturias, en la representación española figuraban el presidente de la Generalitat de Catalunya, Pasqual Maragall, y el presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga, quien por la mañana a su llegada al aeropuerto de Montevideo fue vitoreado por cientos de personas que habían acudido a recibir a la delegación cubana. Fraga se acercó hasta ellos y aceptó como regalo una bandera cubana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de marzo de 2005