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Ramona Maneiro admite ante el juez que ayudó a morir a Sampedro

El juzgado coruñés de Ribeira estudia el archivo de la causa por prescripción del delito

Un juzgado de Ribeira (A Coruña) obtuvo ayer la confesión que no había logrado hace siete años sobre las circunstancias de la muerte del tetrapléjico Ramón Sampedro. Una amiga del fallecido, Ramona Maneiro, admitió que fue ella quien le suministró, el 12 de enero de 1998, un vaso con cianuro para que el tetrapléjico pudiera quitarse la vida, tras el fracaso de su batalla legal por el derecho a la eutanasia. El juzgado deberá comprobar ahora que las responsabilidades penales de Maneiro ya han prescrito, y muy probablemente la causa será archivada, según señalaron fuentes judiciales próximas al caso.

Siete años después, Maneiro regresó al Juzgado de Instrucción número 2 de Ribeira para contar lo que entonces se había callado. En 1998, se la llevó detenida la Guardia Civil bajo la acusación de un delito de ayuda al suicidio que nunca pudo ser probado. Ayer había sido reclamada por la fiscalía después de que, hace un mes, confesase en un programa televisivo que fue ella quien puso en la mesilla de noche de Sampedro el vaso de agua mezclada con cianuro y una pajita por la que el tetrapléjico sorbió la dosis mortal. Levemente camuflada tras unas gafas de sol, Maneiro se abrió paso con una sonrisa entre una jungla de cámaras y micrófonos, mientras algunas televisiones retransmitían en directo a las puertas del pequeño edificio de los juzgados de Ribeira. Salió una hora después, a toda prisa, y casi sin hacer declaraciones. "Ahora que hable la justicia", repitió con insistencia.

En su condición de imputada, Maneiro compareció asistida por una abogada de la Asociación Pro Derecho a Morir Dignamente (DMD). Su declaración ante la juez María Luisa Castro no se prolongó más de un cuarto de hora. Maneiro, según su abogada, Mariluz Canal, se limitó a ratificar "lo que todo el mundo sabe". Contó que había accedido a colaborar con Sampedro, que le entregó el vaso con el cianuro en un piso de Boiro (A Coruña) al que el tetrapléjico se había ido a vivir tras abandonar el domicilio familiar y que grabó la escena de su muerte en una cámara de vídeo. No señaló a ninguna otra persona que hubiese prestado ayuda para el suicidio del tetrapléjico. "Todo ha ido bien y estoy muy tranquila", explicó Maneiro. "Ahora lo importante es que continúe el debate sobre el derecho a la eutanasia por el que tanto luchó Ramón". Según su abogada, no está previsto que declare de nuevo ante el juzgado.

El caso de la muerte de Sampedro quedó sobreseído de forma provisional hace cinco años por lo que técnicamente se conoce como "falta de autor". Tras la confesión televisiva de Maneiro, la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Galicia (TSJG) reclamó su comparecencia judicial para ratificar el testimonio y verificar a continuación si sus responsabilidades penales ya han prescrito. El siguiente trámite será el examen del vídeo que recoge el momento de la agonía de Sampedro, según señalaron fuentes judiciales.

La acusación contra Maneiro sólo se podría sostener si ésta hubiese incurrido en un delito de "auxilio ejecutivo" al suicidio, es decir, que ella misma hubiese provocado la muerte de su amigo, ya que en ese caso el plazo de prescripción es superior a cinco años. Las imágenes, sin embargo, muestran a Sampedro sorbiendo la mezcla mortal por una pajita, tras hacer ante las cámaras un último alegato a favor del derecho la eutanasia y contra los jueces, los políticos y la Iglesia. Las fuentes consultadas dan casi por seguro que la causa quedará sobreseída definitivamente por haber prescrito las responsabilidades penales. La abogada de la asociación de DMD señaló que no están previstas nuevas comparecencias judiciales de su defendida.

Maneiro asegura que, cuando ocurrieron los hechos, estaba dispuesta a confesar ante el juez, pero que se lo desaconsejaron en su entorno. Entonces rehusó ofrecer detalles a la Guardia Civil y al juzgado, aunque, según destacaron ayer los dirigentes de DMD en Galicia, tampoco negó expresamente su participación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de febrero de 2005