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UN GRAN ESTUDIOSO DE LA ESPAÑA ACTUAL

Humano y ecuánime

La noticia de la muerte de Javier Tusell me ha causado un terrible impacto. Era uno de los más prolíficos, precisos y ecuánimes historiadores, tanto españoles como extranjeros, que he conocido. Me siento muy apesadumbrado por no haberle visto con más frecuencia, pero era mucho más joven que yo y estaba enormemente ocupado, por lo que yo siempre me decía que ya habría tiempo más adelante. Recuerdo muy bien nuestro primer encuentro el día en que yo estaba hablando del horror de las ejecuciones en la zona nacional durante los primeros meses de la Guerra Civil y él se levantó, educado pero firme, para preguntar si no había habido también terribles e injustificadas ejecuciones en el otro bando. Y recuerdo el último, hace apenas unas semanas, cuando se ofreció para escribir una crítica de mi recién publicada Cara de Juan Negrín en la serie Cara y Cruz. Hay bastantes historiadores que han publicado tantos libros y artículos como Javier Tusell, pero pocos que empiecen haciéndolo en una atmósfera de franca controversia ideológica y evolucionen hacia una interpretación ecuánime, equilibrada, humana, de los terribles hechos que han estudiado. Sus artículos de opinión sobre la política y la cultura españolas actuales también eran una muestra de la constante ampliación de sus intereses y aficiones a lo largo de los años. Aunque los dioses no son famosos por ser justos, se han llevado a este hombre demasiado pronto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de febrero de 2005