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Una multitud impide al ex militar sublevado en Perú entregarse a las autoridades

El Gobierno anuncia el asalto del puesto policial ocupado y lanza un ultimátum para hoy

El Gobierno peruano dio a los militares sublevados y atrincherados desde el sábado en un puesto policial en el sur del país hasta las 7.30 de hoy (13.30 hora peninsular española) para deponer las armas. El ultimátum se produjo a última hora de una jornada confusa. El jefe rebelde se iba a rendir a mediodía, pero una multitud lo aupó en el camino hacia su objetivo y le impidió entregarse. Después, la policía anunció un asalto al puesto policial que no llegó a producirse. Tras su rendición frustrada, el líder rebelde anunció ayer de nuevo que hoy entregará las armas.

Antauro Humala, el mayor retirado del Ejército peruano que lidera el grupo rebelde que asaltó el puesto policial de Andahuaylas, localidad andina al sur del país, abandonó a media tarde la comandancia y rodeado de centenares de pobladores con banderas blancas, llegó hasta una iglesia en la plaza principal. Todo parecía indicar que las negociaciones se reiniciarían en ese lugar y Humaldo se rendiría, pero la multitud se lo impidió y el ex militar ultranacionalista, que aún exige la renuncia del presidente Alejandro Toledo, volvió en hombros a la comandancia.

Ante este hecho, el Gobierno ordenó iniciar las acciones para retomar el puesto policial que un grupo de 160 militares rebeldes, al mando de Humala, controla desde el sábado. La toma del puesto costó la vida a cuatro policías. Hubo también 12 heridos y en la comisaría aún hay 13 rehenes en poder de los rebeldes. Durante la tarde la policía rodeó la zona y dispuso sus efectivos en lugares estratégicos, pero finalmente no lanzó el ataque. No obstante, Humala acusó a las fuerzas gubernamentales de matar a uno de sus hombres y a un estudiante que estaba entre los que respaldaban la sublevación. El Gobierno peruano ha negado esta acusación.

Sin duda, la anunciada y no concretada rendición de Humala acabó con la paciencia del Gobierno. En un comunicado, a media tarde de ayer, el Ministerio de Interior deploró la actitud de Humala de no deponer las armas, tal como lo había anunciado el pasado domingo e invitó a la población que vive en las inmediaciones de la comisaría a abandonar temporalmente sus viviendas. El Gobierno decretó el toque de queda en Andahuaylas hasta las seis de la mañana de hoy, hora local.

Ayer, el militar rebelde estableció contacto con Radio Programas de Perú y anunció que desocuparía el puesto policial, aunque insistió en la necesidad de que el Defensor del Pueblo presida una comisión de alto nivel que pueda vigilar la rendición. Humala insistió en sus condiciones para su rendición: que la entrega sea de día en presencia de la prensa y del pueblo, que las fuerzas de seguridad se abstengan de disparar, que se permita el libre tránsito de las personas y que sus huestes mantendrán el uniforme hasta que estén presos. El militar rebelde insiste en que el Gobierno no está cumpliendo su parte, puesto que mantiene francotiradores en los techos e impide el libre tránsito de la gente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de enero de 2005