Reportaje:CRÓNICA EN VERDE

Ensuciando en público

Cinco factorías andaluzas figuran en la lista de las empresas más contaminantes de Europa

La comisaria europea de Medio Ambiente, Margot Wallström, parece decidida a airear, a escala continental y sin demasiados miramientos, los trapos sucios de la industria, aquellos que tienen que ver con la contaminación que provocan.

Como parte fundamental de esta campaña de transparencia, en julio de 2000 la Unión Europea decidió crear un inventario de emisiones contaminantes, elaborado con la información aportada por cada país a partir de las declaraciones de las industrias. De esta manera se ha venido recopilando información a propósito de 50 sustancias contaminantes procedentes de 56 actividades, siempre que las correspondientes factorías rebasaran unos determinados niveles de emisión.

Para hacer aún más evidente el valor de esta iniciativa, el pasado día 8 los servicios de Medio Ambiente de la Comisión Europea "depuraron" el inventario para centrar la atención en las factorías que lideran la emisión de contaminantes a la atmósfera o al agua, de manera que hicieron pública una lista con las 73 empresas más contaminantes de Europa. En ella figuran 19 factorías francesas, 13 británicas, 12 italianas y 11 españolas, a las que se suman tres factorías de Grecia, Hungría, Noruega, Alemania, Bélgica y Portugal.

En Andalucía se localizan cinco de estas industrias y, en la mayoría de los casos, no son precisamente instalaciones de las que se suela sospechar un elevado impacto en el medio ambiente. La primera que figura en este comprometedor listado es la planta de producción de aguas minerales y bebidas analcohólicas (sin alcohol) que la empresa Refrescos Envasados del Sur S.A. tiene en Málaga. En su declaración, que puede consultarse en el Registro Estatal de Fuentes y Emisiones Contaminantes (www.eper-es.com) al igual que las del resto de industrias citadas, esta factoría admite vertidos, al agua, de nitrógeno (4.460 toneladas/año), cloruros (226.000 toneladas/año), carbono orgánico (17.200 toneladas/año) y fósforo (1.200 toneladas/año). Precisamente este último elemento es el que ha motivado su inclusión en la lista, ya que, a juicio de las autoridades de Bruselas, semejante cantidad de fósforo supone nada menos que el 15 % del total de vertidos de esta sustancia declarados en Europa.

Más llamativo aún es el caso de la siguiente factoría andaluza incluida entre las más contaminantes de Europa. Smurfit-Stone Container España se dedica, en Córdoba, a la fabricación de papel y cartón, actividad de la que se derivan vertidos, al agua, de fósforo (algo menos de 10 toneladas al año), compuestos orgánicos halogenados (1.200 kilos al año), carbono orgánico (211 toneladas/año) y compuestos orgánicos del estaño (154 kilos al año). A pesar de la poca cantidad declarada de esta última sustancia, el estudio comunitario le atribuye a esta empresa casi el 30 % de los vertidos totales registrados en Europa.

La presencia andaluza se completa, dentro del capítulo de vertidos al agua, con una nueva referencia a Refrescos Envasados del Sur S.A., en este caso por sus vertidos de cloruros, cuya cantidad anual representa el 23 % de los declarados en la Unión Europea.

Tres empresas aparecen citadas en el apartado de vertidos al aire. La primera es la central térmica de Puente Nuevo, situada en el norte de la provincia de Córdoba, que se ha incorporado a la lista por sus elevadas emisiones de cromo y compuestos asociados a este elemento, cifradas en cerca de 21 toneladas al año, lo que supone algo más del 9 % del total inventariado en Europa.

También figura en este apartado la empresa Siderúrgica Sevillana S.A. por sus emisiones de hexaclorobenceno, de las que en 2001 declaró algo más de 13 kilos, cantidad suficiente para concentrar más del 16 % de las emisiones europeas de esta peligrosa sustancia.

La última de las empresas andaluzas citadas es DSM Deretil, dedicada a la fabricación de sustancias químicas para el sector farmacéutico y ubicada en Villaricos (Almería). El contaminante que la ha llevado a estar incluida en la lista comunitaria es el triclorometano, del que arrojó a la atmósfera casi 18 toneladas en 2001, lo que supuso el 7,5 % del total de vertidos para esta sustancia en el conjunto de la Unión Europea.

La publicación de estos datos ha causado el lógico malestar en estas industrias, al considerar que la evaluación realizada por Bruselas no es justa. Entre otros argumentos, los responsables de algunas de estas factorías han explicado que el cálculo de sus contribuciones contaminantes al conjunto de los vertidos registrado en Europa se ha hecho en función de las cantidades declaradas por las propias industrias, cuando muchas de ellas aún ocultan esta información lo que provoca la aparición de datos distorsionados en las que sí están haciendo un esfuerzo de transparencia.

sandoval@arrakis.es

Ciudadanos bien informados

Frente a las numerosas críticas que ha recibido del sector industrial por la divulgación de estas informaciones, Margot Wallström ha esgrimido el derecho a la información de todos los europeos: "Está totalmente justificado que se permita al ciudadano estar bien informado, porque esta es una condición previa a la participación en el proceso de toma de decisiones".

Lejos de moderarse en la difusión de estos registros, cuya actualización es competencia de los diferentes estados, la Comisión Europea trabaja ya en un nuevo modelo de inventario en el que serán más de 90 las sustancias contaminantes a declarar y hasta 65 las actividades industriales obligadas a participar en la iniciativa.

En la actualidad existe un cierto desfase entre el momento en que se procesan y publicitan los datos y aquel otro en el que se efectuaron las mediciones de los diferentes contaminantes. Por este motivo, el primer informe hecho público muestra el panorama de hace tres años, lo cual también ha motivado las protestas de las implicadas.

En Andalucía la Consejería de Medio Ambiente trata de corregir estos retrasos, para lo cual este mes remitió un oficio a todas las empresas afectadas por esta disposición comunitaria en el que les demanda la información de emisiones contaminantes correspondiente a 2003 y 2004, fijando la notificación oficial de estos datos en el periodo que va del 1 de enero al 31 de marzo de 2005. Al mismo tiempo, técnicos de este departamento están chequeando, de forma gratuita, a las 608 empresas andaluzas afectadas por la directiva IPPC (Prevención y Control Integrado de la Contaminación), que en tres años endurecerá las condiciones en que se podrán realizar vertidos al agua o la atmósfera.

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