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LIBER 2004

Los editores celebran la riqueza de ERA, el sello que lanzaron los exiliados españoles

Neus Espresate dedica el homenaje "a la memoria de todos los agraviados de aquella época"

En octubre de 1960, Neus Espresate se puso al frente de un proyecto que, con el tiempo, se convertiría en referencia de la edición independiente en México (y en el mundo hispanohablante). Editorial ERA fue también hija del exilio español: Neus salió con sus padres al término de la Guerra Civil. Liber reconoció ayer la grandeza de la aventura de la editorial mexicana. "Quiero agradecer sinceramente este reconocimiento. Por razones biográficas me honra especialmente que provenga de editores españoles", afirmó Espresate, que vindicó la memoria de los agraviados de aquella época.

"Ediciones ERA cumple este año su 44º aniversario. Una editorial está formada también por sus autores, por eso este reconocimiento también llega a ellos. Quisiera compartir mi agradecimiento con México, donde encontré una sociedad que me acogió. Durante la Guerra Civil, con mis padres y hermanos, padecí la historia frecuente de cárcel, presidio y exilio", afirmó la veterana editora.

"La herida no se ha cerrado aún, no se cerró nunca para los muertos. La herida se hizo especialmente dolorosa en los años de la transición y su miope afán de olvido. Años en los que era de mal gusto recordar. Nada fue tan duro como esa olvidadiza transición".

Neus Espresate Xirau (Canfranc, Pirineo aragonés, 1934) fue dura en su parlamento y recibió una calurosa ovación. "Muchos de los que todavía vivimos esperamos aún la reparación de ese abandono. La memoria es necesaria siempre. Recordar es la única forma de mirar al futuro. Dedico este homenaje a la memoria de todos los agraviados de aquella época".

Junto con Vicente Rojo y José Azorín, Espresate creó en 1960 ERA, nombre que está formado por la primera letra del primer apellido de sus fundadores. Los libros que publicó la editorial se convirtieron en alimento cultural (clandestino) de todos los españoles que padecían la dictadura. Empezaron con títulos interesantes y de calidad, aunque en ocasiones trataran sobre temas espinosos que provocaban el rechazo de las editoriales ya establecidas. Así, la primera obra que lanzó al mercado fue el ensayo La batalla de Cuba, de Fernando Benítez, que se centraba en la revolución castrista, un tema tabú en la sociedad mexicana de entonces.

Octavio Paz, Carlos Fuentes, Rosa Luxemburgo, Elena Poniatowska, José Emilio Pacheco, Roger Bartra, Antonio Gramsci o Leonora Carrington son algunos de los escritores y pensadores que han aparecido habitualmente en las colecciones literarias y filosóficas impulsadas por Espresate.

Premios

El acto acogió además la entrega de los Premios al Fomento de la Lectura, de la Federación de Gremios de Editores de España. En el apartado de la prensa escrita, el ganador fue el diario El Norte de Castilla. El premio en la categoría de radio recayó en la emisora Cadena 100 por su campaña La Cadena 100 por la lectura. También fue reconocida la labor del programa La aventura del saber, de TVE. La lista de galardones se ha ampliado este año con el Premio de los Editores de España al Fomento de la Lectura en las Bibliotecas, que fue para la biblioteca infantil y juvenil de Can Butjosa, de Parets del Vallés (Barcelona).

La feria sigue su curso. La edición internacional habla en español, como se pudo comprobar ayer en la toma de posesión de Gonzalo Arboleda como presidente del Grupo Interamericano de Editores (GIE), una asociación que reúne a editores desde Canadá y Estados Unidos hasta el Cono Sur. Le dio el relevo la argentina Ana María Cabanellas, durante cuatro años al frente del GIE y que en julio pasado fue nombrada presidenta de la Unión Internacional de Editores.

Cabanellas se comprometió a seguir trabajando por la edición en español desde su nuevo puesto. "Más allá de los problemas, después de las largas reuniones de trabajo, siempre quedan los amigos", afirmó.

Arboleda, que es vicepresidente de Santillana en Colombia, presentó su proyecto para el GIE, que consta de tres grandes ejes: un programa para las relaciones entre los gremios que integran la asociación, la ampliación del mercado y la lucha contra la piratería. Acompañado de los cuatro vicepresidentes del GIE, afirmó: "Nos comprometemos a trabajar con dedicación a fomentar la lectura y el uso del libro para expandir la actividad editorial".

El GIE negociará convenios antipiratería en los que estén presentes en los diferentes países representantes "del Gobierno, del sector, de la fiscalía, de la policía y de la industria musical".

Liber mostró ayer efectivamente que ha aumentado el número de empresas participantes. Hubo quejas respecto al calor en la zona en que están los grandes grupos y las asociaciones de editores. Los responsables de la caseta de EL PAÍS / Babelia, que en la fiesta de la inauguración pensaban que los habían colocado "en el fin del mundo, en el último rincón de un pasillo", ayer, con la feria a pleno funcionamiento, vieron las cosas con otros ojos. Están junto a la sala de actos y son muchos los editores que se acercan a ella en busca del diario. Tarjetas postales, bolígrafos y bolsas de EL PAÍS, números de Babelia, entre otras cosas, es su oferta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de septiembre de 2004