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El Congreso aprueba por mayoría que se legisle el matrimonio de homosexuales

BNG y ERC piden al Gobierno que fije un plazo para la aprobación de la ley

La mayoría del Congreso aprobó anoche la proposición no de ley del PSOE por la que se insta al Gobierno a regular el matrimonio de gays y lesbianas. Sólo el PP votó en contra. CiU, como en ocasiones anteriores, dio libertad de voto. BNG y ERC, que presentaron enmiendas, criticaron que la proposición no incluya una fecha tope para tener listo el proyecto legislativo. La Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (Felgt) se reúne mañana con el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, con el fin de conseguir por parte del Gobierno el compromiso de un calendario.

El encargado de defender la propuesta del PSOE fue Alfredo Pérez Rubalcaba. El portavoz socialista recordó que era la tercera vez que su partido presentaba una proposición similar, y que las otras dos, en la pasada legislatura, el PP las rechazó. El objetivo, subrayó, es "terminar con toda forma de discriminación".

El apoyo a la propuesta llegó desde diversos puntos de vista. Francisco González, del BNG, recordó las "bodas de hermandad" entre personas del mismo sexo de los primeros tiempos del cristianismo. "La humanidad no puede estar dividida entre quienes pueden casarse y quienes no".

Agustí Cerdà, de ERC, recordó que la Constitución española -a diferencia de la italiana- no identifica familia y matrimonio, y calificó de "prejuicios absurdos" la oposición a que las parejas de gays y lesbianas adopten [una de las consecuencias de la equiparación plena del matrimonio].

Estos dos temas, adopción y constitucionalidad, fueron ejes de las intervenciones de varios de los representantes de los partidos. Precisamente la portavoz del PNV, la jurista Margarita Uría, basó su apoyo a la propuesta en que es "perfectamente posible dentro de la Constitución", y aprovechó para pedir al Gobierno que retire el recurso que el PP presentó a la ley de parejas vasca por permitir la adopción de parejas del mismo sexo.

Begoña Lasagabaster (EA) e Isaura Navarro (IU) también defendieron la necesidad de regular las familias de gays y lesbianas. "Estamos hartos de que existan ciudadanos de distintas categorías", dijo Navarro, al anunciar que su partido no aceptaría ninguna diferencia entre los derechos de unas parejas y otras.

Isaura, como Cerdà y González, apoyaron expresamente la adopción conjunta por una unión estable homosexual o la del hijo de la pareja como una manera de proteger el interés y los derechos de los menores que viven en esas familias.

Casi todos los representantes, incluida Mercè Pigem, de CiU, que dio libertad de voto a sus diputados, enmarcaron la iniciativa en la celebración del Orgullo Gay, que acaba el próximo fin de semana, y reconocieron el papel de las asociaciones. "Gays, lesbianas, transexuales y bisexuales colaboran con la sociedad, pagan sus impuestos pero no tienen los mismos derechos", dijo Navarro.

Para Beatriz Gimeno, presidenta de la Felgt, el anuncio es "la mejor celebración" del día del Orgullo Gay.

La única voz en contra de la propuestafue la de Ignacio Astarloa, del PP. En un tono apocalíptico Astarloa calificó la iniciativa de "importante equivocación de forma y de fondo", y acusó al PSOE de ser responsable "de los efectos que se van a producir en instituciones que van razonablemente bien".

El portavoz popular interpretó la propuesta como un ataque al matrimonio y la familia. Definió esta última como "la sociedad natural formada sobre el matrimonio", y al matrimonio como "la unión de un hombre y una mujer concertada por determinados ritos" en el que "la diferenciación de sexos es sencillamente esencial". La consecuencia es que la legalización del matrimonio de personas del mismo sexo es la "desnaturalización, sin necesidad" del matrimonio.

Astarloa no definió qué proponía para regular las uniones de gays y lesbianas, pero negó que impedirles casarse fuera una discriminación, porque "el principio de igualdad exige no dar el mismo tratamiento a situaciones que no son iguales". "No hay que equiparar a quien hoy tiene un derecho constitucional con quien tiene expectativas de tenerlo".

El diputado popular también afirmó que la modificación del Código Civil era inconstitucional, y no una "cambio pequeño", como había dicho Pérez Rubalcaba. Su conclusión fue que no podían apoyar al PSOE "en esta mala causa".

"¡Qué razón teníamos cuando decíamos que el PP tenía que perder las elecciones para que llegaran las leyes de igualdad!", comentó desde la tribuna de invitados la presidenta de la Felgt.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de junio de 2004