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CUMBRE ALIADA EN ESTAMBUL

Los países de la OTAN aceptan adiestrar por separado al futuro Ejército de Irak

Francia, Alemania y España sólo prepararán a los oficiales iraquíes en sus academias militares

Los líderes de los 26 países de la OTAN aceptarán hoy la solicitud del nuevo Gobierno iraquí para el adiestramiento de su Ejército y eventualmente el suministro de asistencia técnica. La ayuda vendrá individualmente de cada Estado miembro y coordinada por la Alianza, según fuentes diplomáticas aliadas. Los dirigentes, reunidos hoy y mañana en Estambul, darán instrucciones a sus cúpulas militares para que examinen el cuándo y el cómo. La formación se hará fuera o dentro del país, aunque hay socios que se oponen a hacerlo en territorio iraquí.

Francia y Alemania ya han adelantado que lo harán en sus propias academias, y España está de acuerdo. La petición responde a la carta que el pasado día 22 envió el futuro primer ministro iraquí, Ayad Alaui, al secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, para quien los aliados no pueden cerrar la puerta a la petición una vez aprobada la resolución de la ONU y el traspaso de soberanía al nuevo Ejecutivo el próximo miércoles. Dos emisarios de Bagdad, los futuros ministros de Exteriores y Defensa, viajaron a Estambul para informar de sus planes a los mandatarios atlánticos.

"La comunidad transatlántica está unida en su compromiso por un futuro para Irak pacífico y democrático", afirmó ayer el secretario general de la OTAN en la víspera de la cumbre, que se celebra en medio de impresionantes medidas de seguridad con más de 20.000 policías y el cierre total del centro de la ciudad. De Hoop Scheffer, que no excluye en fecha próxima realizar un viaje relámpago a Bagdad, dijo que "en el interés de todos está que se alcance un Irak pacífico y democrático". El proyecto de declaración final obtenido por la agencia France Presse señala que los 26 países miembros de la Alianza han decidido "ofrecer al Gobierno iraquí la asistencia de la OTAN para la formación de sus fuerzas de seguridad" y "fomentar" a sus miembros a contribuir a esa formación.

La respuesta positiva de los aliados es una pequeña victoria para George W. Bush. Desde Ankara, donde ayer realizó una breve visita oficial a la capital turca antes de llegar por la tarde a Estambul, el presidente de Estados Unidos saludó la decisión como una muestra de la solidaridad de los aliados tras el cisma que la guerra iraquí abrió a principios de 2003. Bush aprovechó, en su encuentro con el primer ministro islamista turco, Recep Tayip Erdogan, para hacer un encendido elogio a su gestión: "Turquía es un ejemplo de nación musulmana que abraza la democracia, la libertad y el imperio de la ley".

Por su parte, el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, consideró muy importante el paso que se apresta a dar la Alianza Atlántica. 16 de sus 26 miembros tienen soldados en Irak, pero en mayo se retiró España y no se excluye que Polonia y Canadá puedan hacer lo mismo en el futuro. Muy lejos queda, no obstante, el optimismo de Washington hace unos meses cuando señalaba que la OTAN tendría un papel directo en Irak y que asumiría el mando de la fuerza multinacional que dirige Polonia en el centro y sur del país.

La euforia norteamericana se ve contrarrestada por la prudencia de los europeos. Incluso los discursos de reencuentro de la unidad transatlántica se ven cuestionados en un instante. Así quedó reflejado ayer en la clausura de un seminario organizado por la German Marshall Fund. Según el embajador de EE UU ante la Alianza Atlántica, Nick Burns, se trata de "un paso correcto para la OTAN y una muestra de unidad entre sus socios". Para el diplomático, el adiestramiento debe abarcar no sólo a las fuerzas armadas, sino también a la policía.

Grave riesgo

Otros, sin embargo, como Guillaume Parmentier, director del Instituto de Relaciones Internacionales de Francia (IFRI), estiman que "sería un grave riesgo despertar indebidas expectativas sobre el papel de la Alianza, porque será, en cualquier caso, limitado" ante las discrepancias que aún perviven. "EE UU no puede esperar que otros limpien las paredes que ellos ensucian", afirmó. Una fuente atlántica discrepó del analista francés y dijo optimista: "Puede ser el primer paso de una fuerza de paz de la OTAN, como ocurrió en Bosnia y luego en Kosovo".

La decisión comporta más dudas que certezas. Nunca antes la OTAN había desempeñado una función de esta índole, aunque dispone de sus propios medios para llevarla a cabo. Alaui querría que el adiestramiento fuera principalmente en Irak. Nadie sabe bien qué interpretación hay que dar a la solicitud de "asistencia técnica", si bien ha quedado muy claro por parte de Francia, Alemania y ahora España, que resulta impensable una implicación directa de la Alianza Atlántica en la reconstrucción del país. "Eso está fuera de lugar. Colocar la bandera atlántica en Irak no es la solución", comentó hace días una alta fuente diplomática francesa. Y ayer el canciller alemán, Gerhard Schröder, reiteró que su Gobierno no enviará soldados a Irak, pero adiestrará en sus academias a oficiales iraquíes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de junio de 2004