Reportaje:

Agridulce primer cumpleaños de Kirchner

Los enfrentamientos verbales con el FMI y las corporaciones han dado paso al pragmatismo y a la recuperación económica

Néstor Kirchner, un personaje poco conocido, ha cumplido un año como presidente de Argentina. En 12 meses se ha ido descubriendo por sus palabras, como las que dirigió contra las privatizadas, los acreedores o las petroleras, y por sus hechos, como los aumentos de tarifas, un acuerdo a tres años con el FMI, la mejora de la oferta de reestructuración de la deuda, un crecimiento superior al 10%, una inflación controlada en el 4%, la reducción del paro, una recaudación tributaria que en mayo creció el 73% y marcas históricas de superávit comercial y fiscal.

Argentina crece a tasas del 10%, tiene controlada la inflación y un elevado superávit comercial, pero uno de cada dos de sus ciudadanos es pobre
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El gobernador de la provincia de Santa Cruz fue designado a principios de 2003 por el presidente peronista Eduardo Duhalde, como su candidato para enfrentar en las elecciones generales a su rival del mismo partido, el ex jefe de Estado Carlos Menem. Kirchner logró el 22% de los votos, dos puntos menos que Menem, y logró pasar a la segunda vuelta. La elevada intención de voto antimenemista en las encuestas llevó al ex presidente a renunciar y a Kirchner a la presidencia. Desde aquel momento comenzó a atacar verbalmente a las "corporaciones", pero con el tiempo ha ido aceitando sus contactos con los empresarios.

Kirchner, que se ha enfrentando con Duhalde pero no ha roto con él, heredó una economía que empezaba a recuperarse y varias tareas pendientes: alto nivel de pobreza y paro, la mitad de la deuda impaga, tarifas públicas congeladas desde enero de 2002, un sistema financiero tan dañado que no prestaba, una negociación pendiente con el FMI, inestabilidad en las reglas de juego...

Luis Pagani, titular de la Asociación Empresaria Argentina (AEA), que reúne a ejecutivos de compañías locales y extranjeras, considera que dos son los logros principales de Kirchner. El primero, la capacidad para consolidar su poder. Rápidamente conquistó altos porcentajes de adhesión, entre el 75% y el 90%, aunque la delincuencia y la reciente crisis energética han erosionado esas cifras. Su segundo mérito radica, según Pagani, en la reconstrucción de un "empresariado nacional", tras la extranjerización del capital en la década de apertura de los noventa. No ha habido medidas discriminatorias contra multinacionales, e incluso el presidente ha viajado a EE UU y España para invitarlas a invertir, pero ha sido evidente que mantiene una relación más fluida con los empresarios locales.

Mal comienzo

La relación con las compañías españolas comenzó mal. En su primer viaje a Madrid, en julio, Kirchner echó en cara a sus máximos ejecutivos el haberse enriquecido a costa de un modelo de economía dolarizada que desencadenó la crisis. Meses después, el rey Juan Carlos visitó Argentina. "No voy a subir las tarifas aunque me lo pida el Rey", le dijo Kirchner a la ministra de Exteriores, según el portavoz del presidente.

En enero, el presidente visitó de nuevo Madrid y pidió a los empresarios que no prestasen atención a lo que dice, sino a lo que hace. Un mes después, su Gobierno anunció un primer y por ahora único aumento de tarifas, que afecta a los grandes usuarios de electricidad y gas. Kirchner siempre había negado que habría una crisis energética, pero al presentarse debió recurrir a una infinidad de medidas, entre ellas la creación de la estatal Energía Argentina (Enarsa) para invertir en la exploración de gas y el transporte de energía.

"Su segunda visita a España provocó un cambio significativo en la relación", confiesa un ejecutivo español. "La inversión española está enterrada en este país, así que estamos obligados a pensar en el largo plazo. Por eso, no olvidamos que venimos de una situación de anarquía. En el corto plazo hay mucho para arreglar, pero nuestra mirada es comprensiva. Tenemos la necesidad de que a este Gobierno le vaya bien", añade.

La negociación de los contratos de servicios sigue. Sólo se firmó un principio de acuerdo con Aguas Argentinas (25% de Aguas de Barcelona) y con las empresas de telecomunicaciones, entre ellas Telefónica, que en ningún caso implicó subida de tarifas. El Gobierno también acordó una liberalización gradual del precio del gas a boca de pozo desde el mes pasado hasta 2006, lo que ha supuesto un aliciente para Repsol YPF. Las petroleras, no obstante, han sufrido más impuestos a la exportación de combustibles y de gas natural.

Argentina creció un 8,7% en 2003, tras cuatro años de crisis. En el primer trimestre de 2004 se expandió más del 10%, pero los analistas vaticinan una desaceleración. La actividad industrial, que subió el 12% en el primer trimestre, aumentó el 9% en abril, entre otros motivos, por el efecto de la escasez de gas en algunas fábricas. La inversión se levantó de las cenizas un 40% en 2003 y el Gobierno prevé que lo haga un 25% en 2004, pero el sistema financiero sólo presta a corto, porque su patrimonio aún es negativo y los ahorradores depositan pero no a plazo, tras la experiencia del corralito.

La reducción de la pobreza ha ido más lenta. Antes de la crisis, un tercio de los argentinos eran pobres, pero la cifra se elevó al 54% en 2002 y la reactivación sólo la disminuyó al 47%. Muchos consiguieron empleo, pero la mitad de los ciudadanos trabaja en negro y el salario mínimo legal asciende a 99 euros, frente a los 203 que se necesitan para llenar la cesta básica familiar.

Tres meses y medio después de iniciar su Gobierno, y tras una tensa negociación, cerró un acuerdo con el FMI por tres años. Kirchner dijo que no cedería a las exigencias del organismo de alcanzar un superávit fiscal primario del 4,5% del PIB para pagar la deuda pública (140% del PBI), porque implicaría ahogar la recuperación y sacrificar recursos para saldar la deuda social. Terminó aceptando un 3% para el primer año, el nivel más alto de las últimas décadas, y dejó para más adelante la discusión de la meta de 2005 y 2006.

La recaudación tributaria venía creciendo a un ritmo del 30% hasta que en mayo saltó al 78% porque es el mes en que paga el IRPF. Los ingresos fiscales dependen en buena parte de los gravámenes a las exportaciones de soja y maíz, cuyos precios internacionales se mantienen en niveles elevados. Se ha elevado el gasto para el aumento de las pensiones y las nóminas de funcionarios y docentes universitarios y para la subvención a las centrales termoeléctricas, que deben el reemplazar el escaso gas por el fuel importado. Todo indica que el objetivo del 3% en 2004 se superará con creces.

Donde dije Diego...

La tensión con el FMI no se ha aplacado porque cada trimestre se revisan las metas del acuerdo y existe un tema de disenso: la reestructuración de la negociación de la deuda. A poco de firmarse el pacto con el Fondo, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, que está en el cargo desde tiempos de Duhalde, anunció una oferta de pago que implicaba una quita del 75% del valor nominal de los 82.000 millones de dólares en bonos en mora. La poda del valor presente neto ascendía al 92% y los grupos de acreedores la rechazaron.

Presionado por el FMI y el Grupo de los Siete países más ricos (G-7), que defienden los intereses de sus inversores con bonos argentinos, Lavagna presentó el martes último una segunda oferta que implica una quita del 52% del valor nominal y del 75% del de mercado. Los tenedores de bonos se volvieron a oponer, pero los analistas consideran que ahora es más probable que se resuelva la moratoria este año.

El presidente argentino Néstor Kirchner.
El presidente argentino Néstor Kirchner.AP

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