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Reportaje:

"Todo mi cuerpo olía a fósforo"

Una afectada por el uso irregular de plaguicidas cuenta su experiencia

Nueve años de médico en médico, 26 infecciones pulmonares y bajas laborales de hasta 33 meses antes de obtener la incapacidad definitiva. La última década ha sido un calvario para María Carmen Gómez, una ex empleada de la oficina de la Tesorería de la Seguridad Social en Granollers que recientemente ha ganado el pleito que mantenía con sus antiguos empleadores al poder demostrar que su deteriorada salud es el resultado de las fumigaciones desmesuradas en la oficina donde trabajaba. María Carmen se mostró ayer "aliviada" por la sentencia, que obliga a reconocer su dolencia como una enfermedad laboral y que le ha costado muchos meses de lucha. "La empresa no quería reconocer que estaba enferma por la gran concentración de organo fosforados que había en la oficina", explicó.

Los médicos tardaron años en dar con las causas del mal funcionamiento de la glándula tiroidea, que le provocó un sobrepeso de 30 kilos, y los escozores, las irritaciones en la piel y la pérdida de memoria que sufría. Lo que recuerda de todo este tiempo es el olor que la impregnaba cada vez que iba a trabajar: "Todo mi cuerpo olía a fósforo, mi piel acabó destrozada", lamentó ayer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de abril de 2004