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Un estudio determina que el gallo de San Isidoro de León es anterior al islam

Uno de los retos científicos es conocer cómo viajó la figura desde Oriente

La prueba del carbono 14 ha determinado que el popular gallo de cobre plomado recubierto de oro instalado desde el siglo XI como veleta en lo alto de la torre de la Colegiata de San Isidoro, en León, es coetáneo de Mahoma. El gallo fue bajado de la torre hace tres años para su limpieza y conservación y fue entonces cuando los especialistas advirtieron la gran importancia de la figura, de 87 centímetros desde el pico a la cola y 56,6 centímetros de alto.

Los análisis han puesto de relieve que los restos de tierra y de panales de abeja alfarera que se encontraban en el interior del gallo proceden de Oriente, quizá de Irán, y datan de finales del siglo VI o primeras décadas del siglo VII.

Se trata de la única pieza conocida en el mundo, aunque en las crónicas bizantinas hay referencias que indican que el rey persa Kosroes II, que conquistó los Santos Lugares entre el año 612 y 614, ordenó que todas las cruces que remataban las iglesias se cambiaran por estos gallos dorados como emblema personal del rey de reyes.

En los ojos de los gallos había gemas, igual que en el de León, donde hay engaste para ellas, aunque éstas han desaparecido.

El gallo de la colegiata es, por tanto, persa sasanida, anterior al islam, según indica Margarita Torres, profesora de Historia Medieval de la Universidad de León y miembro del equipo que investiga el origen del gallo.

Ahora, la mayor incógnita se centra en cómo pudo llegar la figura a León. Las hipótesis más barajadas hacen mención a un posible regalo del califa de Bagdad al de Córdoba. En el año 1008 o 1009 los leoneses saquearon Córdoba y pudo llegar hasta aquí como botín.

Otros estudiosos apuntan a la posibilidad de que el gallo fuera un pago de parias en el siglo XI o que llegara a León tras la conquista de Toledo o por efecto de las Cruzadas, ya que Elvira, hija del rey de León Alfonso VI, era esposa del conde de Tolosa, uno de los cuatro jefes de la primera Cruzada.

A pesar de que quedan aún muchas preguntas por contestar acerca del origen del gallo, se sabe también que éste y el cono que lo soporta no son coetáneos. El cono, de aspecto oriental, pertenece al año 1100, con una inscripción con el lema: "Berlanaz".

Desde hace menos de dos años, el gallo original se encuentra en el museo de la colegiata, bajo estrictas medidas de seguridad. Una réplica similar fue instalada en lo alto de la torre, donde el verdadero permaneció casi 1.000 años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de abril de 2004