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EL REGRESO DE LAS TROPAS | La declaración del presidente

Zapatero anuncia la retirada de las tropas de Irak en "el menor tiempo posible"

El presidente, que comunicó su decisión a Estados Unidos, pide una reunión urgente del Congreso

Sólo un día después de tomar posesión de su cargo, José Luis Rodríguez Zapatero anunció ayer por la tarde en La Moncloa su primera decisión política como presidente del Gobierno: la retirada en el menor tiempo posible de las tropas españolas desplegadas en Irak. El regreso, antes de su anuncio público, fue comunicado a Estados Unidos y al resto de los aliados en el conflicto. También Zapatero informó al líder del PP, Mariano Rajoy, y a los demás partidos parlamentarios. Los relevos previstos para los próximos días se suspenderán de inmediato, y el regreso de las tropas acantonadas en Irak se hará de forma escalonada, siguiendo criterios de seguridad, a lo largo de un mes. Los detalles los precisará hoy el ministro de Defensa, José Bono, tras el Consejo de Ministros.

La decisión del regreso de las tropas desplegadas en Irak "en el menor tiempo y con la mayor seguridad posibles" la hizo pública el nuevo presidente del Gobierno socialista a través de una declaración institucional leída, a las 18.30, en La Moncloa, la primera de su mandato, con la que trató de solemnizar la trascendencia de su decisión política. Junto a él, con la bandera española detrás, comparecieron la vicepresidenta primera, Teresa Fernández de la Vega, y el ministro de Defensa, José Bono. Un poco más apartado estaba el jefe del Estado Mayor de la Defensa, Antonio Moreno Barberá.

Antes de que el presidente hiciera pública su decisión, el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, se la comunicó al secretario de Estado estadounidense, Colin Powell, y al resto de los aliados. Powell replicó que la decisión le parecía "correcta, pero no feliz". Antes de conocerse públicamente la decisión, la consejera de Seguridad Nacional de EE UU, Condoleezza Rice, había adelantado que el Gobierno Bush ya la esperaba. Fuentes gubernamentales españolas precisaron que comprendían la reacción del Ejecutivo norteamericano, pero piensan que no afectará a las relaciones bilaterales.

Zapatero comunicó la decisión previamente al jefe del Estado, al secretario general del PP, Mariano Rajoy, y al líder de IU, Gaspar Llamazares. La vicepresidenta primera habló con los presidentes autonómicos y el portavoz parlamentario socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, con los líderes de los demás grupos. Por su parte, el ministro de Defensa, José Bono, reunió a la Junta de Jefes de Estado Mayor.

Esta estrategia la precisó Zapatero el sábado al mediodía, en La Moncloa, en un encuentro que mantuvo con Fernández de la Vega, Bono y Pérez Rubalcaba, a las cuatro horas de jurar su cargo ante el Rey. Por la noche mantuvo otro encuentro, también en La Moncloa, con el alto representante para la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) de la Unión Europea, Javier Solana.

El próximo regreso de las tropas, conocido ayer por sorpresa, lo había ido gestando Zapatero semanas atrás y ya lo había decidido antes de su investidura, ante la acumulación de datos recabados por él y sus colaboradores que mostraban la imposibilidad de que antes del 30 de junio la ONU se hiciera cargo de la situación política y militar en Irak. Zapatero, como recordó ayer en su declaración, se había comprometido, en marzo de 2003 y febrero de este año a traer las tropas si la ONU no se hacía cargo de la situación política y militar de ese país para el 30 de junio.

Pero Zapatero tuvo que esperar a ser votado presidente para hacer pública su iniciativa. Las razones de su rápida decisión proceden de su convicción de que no se iban a cumplir las condiciones anunciadas, unido al creciente deterioro de la situación en Irak que pone en riesgo a las tropas allí desplegadas, según apuntó en su declaración institucional. "No tiene sentido tener desplegadas las tropas en Irak, corriendo riesgos, cuando sabemos que el 30 de junio tenían que volver porque era imposible que se cumplieran las condiciones impuestas por Zapatero", señalaban ayer fuentes gubernamentales.

Por ello, ayer por la mañana, justo después de ser nombrado José Bono ministro de Defensa, le ordenó oficialmente actuar en consecuencia. La medida también explica por qué Bono fue el ministro al que Zapatero designó primero, hace ya un mes. Pretendía que se pusiera a trabajar inmediatamente en recabar información sobre la situación de Irak. Bono fue también el encargado de explicar ayer la decisión a los representantes de la prensa extranjera.

El presidente del Gobierno explicó cuáles fueron las fuentes de su decisión: las declaraciones públicas de los principales actores del conflicto y los contactos mantenidos, a petición suya, como el que tuvo su ministro de Defensa con el secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, hace quince días, y los de su titular de Exteriores, Miguel Angel Moratinos.

Zapatero señaló también que el regreso de los soldados españoles se efectuará "con la máxima seguridad y, por consiguiente, en el menor tiempo posible". Fuentes gubernamentales precisaron que se suspenden los relevos previstos, que debían continuar hoy con un contingente de 200 soldados, y que las tropas regresarán de manera escalonada, en el plazo de un mes, siguiendo criterios de seguridad.

Anunció también que Bono precisará hoy, tras el Consejo de Ministros, los detalles de la retirada de tropas, y adelantó también que había solicitado una convocatoria urgente del pleno del Congreso para que el Gobierno informe a los grupos parlamentarios del alcance de esta decisión. El pleno, que previsiblemente se celebrará mañana mismo, tendrá carácter informativo y no se votará ninguna resolución, según fuentes del Ejecutivo, porque así lo establece la Ley Orgánica de la Defensa.

Zapatero se refirió expresamente a que su iniciativa no supone ningún abandono en la lucha contra el terrorismo. Matizó que seguirá contribuyendo a esa lucha, pero "desde el más estricto respeto a la legalidad internacional". También aclaró que no se desentenderá de la situación de Irak al insistir en que su Gobierno seguirá "apoyando firmemente la estabilidad, la democratización, la integridad territorial y la reconstrucción" del país. Y precisó que promoverá "cuantas actuaciones de Naciones Unidas y de la UE ofrezcan un marco de cooperación internacional" para trabajar en esa dirección. Es más, el Gobierno estima que la retirada de las tropas permitirá a España mayor margen de actuación en el organismo internacional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de abril de 2004