Reportaje:LA CULTURA DEL VINO

Viaje al origen

Como los pantalones campana de tiro bajo, el vino también está de moda. Estas pasadas Navidades ha sido uno de los regalos por excelencia y uno de los más deseados. En las conversaciones en torno a la mesa, los caldos degustados también han sido protagonistas.

Si en la calle el mundo del vino cada vez está más presente y cuenta con relevancia social, la economía y la empresa también hacen la misma lectura. Muchos inversores han sido seducidos por la cultura del vino y por su rentabilidad. Cada vez son más los cantantes, modistos y empresarios que han entrado a formar parte de la lista de bodegueros.

La paradoja de la economía real del vino es que cada día se consume menos vino común por habitante y año en España, pero está subiendo la calidad y el precio del que tomamos.

No tenga miedo a catar, todos llevamos un catador dentro

Ante esta realidad del mercado, no es de extrañar que ciertas bodegas se apunten al carro de subir precios, sabiendo que van a contar con el respaldo de un público sediento de novedades y que muchas veces pagan lo que sea por alimentar su esnobismo.

Por lo tanto, quizá ya sea el momento de separar el grano de la paja. "Vinos de autor", "selección privada", "alta expresión", etcétera son eufemismos que algunas bodegas añaden a sus etiquetas de siempre en un afán de inflar precios, y si llega el caso se cambia el nombre de toda la vida por uno que suene acorde cono estos tiempos como puede ser uno en latín.

Para todos los amantes de Baco una buena manera de empezar a tener contacto con la realidad del vino e iniciar el camino del conocimiento es viajar hasta el lugar de origen, donde se cultiva y elabora. Nuestro viaje de estudio debe empezar por el campo, ir viendo de la mano de un viticultor los métodos de plantación, los injertos, conducción del viñedo, diferentes tipos de suelo y las variedades de uva. Estos condicionantes y alguno más nos hablarán del futuro potencial de los mostos.

La segunda incursión formativa será la bodega. Huya de las que no estén limpias; no olvidemos el lema "para elaborar buen vino se necesita mucha agua, pero en limpieza". Pregunte por la elaboración del vino, cómo se extrae el color, qué son los famosos taninos que están tan de moda y el cuerpo y el alma del vino que se lo expliquen siempre a pie de bodega, catando de los depósitos y de las barricas. No tenga miedo a catar, todos llevamos un catador dentro. Sólo hace falta perder el miedo escénico.

Si abandona la sala de elaboración puede pasar a la de crianza. Aquí el paisaje de las barricas perfectamente alineadas es más bucólico. La limpieza debe seguir siendo impoluta. Pruebe distintos tipos de vino. Dependiendo de la barrica que lo contenga, el mismo mosto cambia su sabor si reposa en roble francés, americano o de los países del Este. Por no hablar de cómo interviene el grado de tostado de estas barricas.

El trabajo del campo, elaboración y crianza se verá reflejado dentro de esas botellas que descansan perfectamente ordenadas en los cementerios. Ahora es el tiempo del producto final. Memorice y apunte todos los detalles para la próxima visita a otra bodega, donde nunca se repetirán las mismas sensaciones y donde iremos sacando conclusiones para ampliar conocimientos y poder elegir libremente lejos de modas y costumbres.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0016, 16 de enero de 2004.