Rouco dice que las "uniones de todo tipo" quebrarán la Seguridad Social

El presidente de la Conferencia Episcopal, el cardenal Antonio María Rouco, clamó ayer contra la equiparación del matrimonio tradicional con "uniones de todo tipo", incluso las de homosexuales, advirtiendo de que producirá la quiebra de la Seguridad Social y ya ha envejecido a la población y fomentado el sufrimiento de niños y jóvenes. "Al pretender equiparar a la familia, nacida y entrañada en el matrimonio indisoluble del varón y la mujer, a uniones de todo tipo, incluso a las incapaces por naturaleza para tener hijos, se termina por la destrucción institucional sistemática de la célula primera de la sociedad", dijo el cardenal arzobispo de Madrid durante su homilía de la Sagrada Familia en la catedral de la Almudena.

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Las "dramáticas consecuencias" de esta actuación ya son visibles en Europa, según Rouco. Éstas: "Sociedades avejentadas, amenazadas por más que una probable quiebra de los sistemas de Seguridad Social, crecientemente insensibles a las exigencias de la solidaridad mutua, hoscas y sin pulso creador, en las que se multiplica el dolor y sufimiento de los niños y de los jóvenes por las rupturas de sus padres y la pérdida del insustituible ambiente familiar que se crea y se recrea al calor del hogar paterno".

Familias numerosas

Rouco levantó el tono para criticar que las familias numerosas hayan sufrido "desaprobación" y "rechazo público" por aquellos ciudadanos que dependerán "en sus años de enfermedad y vejez de la contribución generosa de los hijos de esas familias en el sostenimiento de la Seguridad Social". Según el presidente de la Conferencia Episcopal, este ataque al concepto católico de familia ha sido "una tentación constante de la historia".

"No sólo se afirma la competencia política, jurídica y cultural del hombre para modelar matrimonio y familia como materia sujeta a su libre disposición, según criterios de un pragmatismo social, más o menos razonable, aunque tocado de egoísmo, sino que además no se vacila ante su completa manipulación", dijo el cardenal antes de criticar el "despliegue publicitario sin precedentes" que fomenta hábitos "marcados por la ruptura de la relación amor y vida y por la banalización hedonista de la experiencia del amor entre el varón y la mujer, cuando no de su inversión antinatural [por los homosexuales], reduciéndola a mero contacto sexual".

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