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LA CAPTURA DE SADAM | Operación Amanecer Rojo

Sadam cae sin oponer resistencia

"Vamos a atrapar a Sadam", había anunciado su jefe, el coronel Jim Hickey. A las 18.00 del sábado (dos horas menos en la España peninsular), ya noche cerrada en Irak, 600 soldados de la 1ª Brigada de Combate de la 4ª División de Infantería de Estados Unidos, con unidades de operaciones especiales apoyadas por blindados y aviones de combate, cercaban una granja en Ad Dawr, a 15 kilómetros al sur de Tikrit.

Se escondía en un agujero, con los cabellos largos y descuidados y una pistola

Las tropas norteamericanas trasladaron al preso a un lugar secreto

El ex presidente estaba "locuaz y colaborador", según el general Sánchez

600 soldados de EE UU buscaban al ex dictador cerca de Tikrit tras recibir un soplo

El asalto a dos edificios, bautizados con los nombres en clave de Wolverine 1 y 2, resultó un fiasco. El ex dictador iraquí no estaba allí. Su atención se dirigió entonces hacia una pequeña cabaña con aspecto de almacén. Un minucioso registro reveló la existencia de una trampilla en el suelo, camuflada con tierra y ladrillos. Se trataba de un habitáculo de unos dos metros de profundidad y longitud suficiente para que una persona pudiera tumbarse, sin más comunicación con el exterior que una salida de ventilación que le servía como respiradero. Habían pasado dos horas y media desde el inicio de la Operación Amanecer Rojo cuando del fondo del agujero salió un hombre con el pelo largo y desaliñado y una barba abundante y canosa. Se le veía envejecido y no opuso ninguna resistencia a sus captores, pese a disponer de una pistola.

"Señoras y señores, lo tenemos". Con estas palabras, recibidas con alborozo por los periodistas iraquíes presentes en la sala, confirmó a primera hora de la tarde de ayer el administrador estadounidense de Irak, Paul Bremer, la captura del hombre más buscado desde que el 9 de abril, hace ya ocho meses, fuera derribada la estatua de Sadam en la céntrica plaza del Paraíso, en Bagdad. Para esas horas, miles de personas ya habían tomado las principales calles de la capital y de muchas otras ciudades iraquíes para celebrar la noticia con disparos al aire y estruendo de bocinas. "El tirano está prisionero", enfatizó Bremer, en la sede de la Autoridad Provisional de la Coalición (CPA) y antiguo palacio presidencial.

El jefe de las tropas de Estados Unidos, el teniente general Ricardo Sánchez, aseguró que la localización del escondite de Sadam había sido posible gracias a informaciones facilitadas por confidentes y prisioneros y a un "excepcional esfuerzo de análisis". No reveló, sin embargo, si alguien va a cobrar los 25 millones de dólares ofrecidos como recompensa por cualquier pista sobre su paradero. Bremer y Sánchez ilustraron el anuncio con la exhibición de un vídeo en el que se mostraba a Sadam con el aspecto que tenía cuando fue detenido, mientras se le tomaban muestras de cabello y saliva, aparentemente para realizar un análisis de ADN. A continuación mostraron otras fotos en las que ya aparecía afeitado y las compararon con la imagen que tenía cuando gobernaba el país árabe.

Según Sánchez, Sadam se mostró "locuaz y colaborador". "Creo que es un hombre resignado a su suerte", añadió. A las 21.15 del sábado fue evacuado del lugar y trasladado a una prisión secreta, tras permanecer durante menos de una hora en Bagdad, donde se verificó su identidad y se le sometió a un reconocimiento médico que certificó su buen estado de salud. La cadena de televisión Al Arabiya aseguró que había sido trasladado a Qatar, pero nadie confirmó esta información. Según la revista Time en los primeros interrogatorios, el líder iraquí se mostró "poco coherente" y empleó un exceso de "retórica". Sadam se confesó triste. "Porque mi pueblo está sometido", añadió.

En la operación fueron detenidos otros dos iraquíes y requisados dos fusiles Kaláshnikov, una pistola, un taxi y 750.000 dólares en billetes de 100. El hecho de que fuera capturado muy cerca de Tikrit, su localidad natal, indica que el ex dictador sólo se fiaba ya de los miembros de su propia tribu, aunque, según el general Ray Odierno, jefe de la división estadounidense desplegada en la zona, disponía de 20 o 30 escondites por los que se iba moviendo.

La captura del ex líder iraquí no supondrá el fin de los ataques contra las fuerzas de ocupación. "Estamos preparados para un incremento de atentados por venganza", aseguró el teniente general Sánchez. Los servicios de inteligencia occidentales no creen que Sadam dirigiera personalmente la resistencia, pues ya tenía bastante con intentar burlar a sus captores, pero confían en que su detención suponga un duro golpe psicológico para sus fieles y un alivio para la mayoría de la población, todavía temerosa de que pudiera recuperar el poder. "El pasado no volverá", proclamó Bremer.

La noticia de la detención la dio a las 12.40 de ayer la agencia iraní Irna, a la que se la facilitó el dirigente kurdo Jalal Talabani. En principio se recibió con recelo, ya que hace una semana se anunció también la captura del ex número dos del régimen baazista Izzat Ibrahim al Duri, luego desmentida.

El general norteamericano no quiso pronunciarse sobre si el prisionero quedará bajo su custodia o será entregado a las autoridades iraquíes. No obstante, advirtió: "Se le interrogará todo el tiempo que haga falta para recabar la información necesaria". Con Sadam, al que el Pentágono adjudicó el as de picas en la baraja de los 55 dirigentes iraquíes más buscados, son ya 41 los capturados o muertos.

Bremer, visiblemente emocionado, proclamó: "Éste es un gran día para la historia de Irak. Los iraquíes han sufrido mucho durante décadas a manos de este hombre cruel, que enfrentó a sus ciudadanos unos contra otros y que amenazó y atacó a sus vecinos". Y acto seguido se dirigió a "árabes y kurdos, chiíes" y suníes, turcomanos y cristianos", a los que instó a buscar "un futuro de reconciliación".

Un agujero a dos metros bajo tierra

Al explicar la operación que llevó a la captura del ex dictador, el general Ricardo Sánchez describió el agujero en el suelo donde se encontraba Sadam como "una madriguera". De 2 a 2,6 metros de profundidad, dentro apenas cabía un hombre tumbado. La entrada estaba camuflada por ladrillos y tierra, encima de los que había una placa de gomaespuma y una alfombra. Se encontraba en un cobertizo, en el patio de la modesta granja de adobe de dos habitaciones en la que fue localizado el sátrapa.

La madriguera utilizaba como respiradero un ventilador para hacer circular el aire y un tubo, que salía al exterior, que permitía hacer mínimamente respirable el ambiente. El general Ray Odierno, responsable de la 4ª División de Infantería cuyos efectivos participaron en la operación, señaló que era "bastante irónico que se encontrase en un agujero en el suelo a poca distancia de los palacios que mandó construir con el dinero que robó al pueblo iraquí". "Ya habíamos estado en esta zona antes. Habíamos estado en esta carretera anteriormente. Lo que no quiere decir que haya estado aquí todo el tiempo. Mi hipótesis es que tenía 20 o 30 lugares como éste por todo el país", agregó el general Odierno.

La casa en la que se encontraba el escondite fue descrita por Odierno como "una cabaña de adobe" de dos habitaciones y una cocina "muy rudimentaria" que disponía de agua corriente. El mobiliario era espartano: una silla y una cama. Las fuerzas estadounidenses encontraron ropa y calzado, 750.000 dólares en billetes de 100 y dos fusiles de asalto Kaláshnikov.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de diciembre de 2003

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