LA POSGUERRA DE IRAK

El presidente de Italia pide una mayor implicación de la ONU en la posguerra

El ministro de Defensa culpa a Al Qaeda del atentado contra los 'carabinieri' en Nasiriya

El presidente de la República Italiana, Carlo Azeglio Ciampi, planteó ayer al Gobierno de Estados Unidos la necesidad de "una mayor y más directa implicación de la ONU en la posguerra iraquí". Ciampi se reunió en Washington con el vicepresidente Dick Cheney y solicitó la "plena e inmediata aplicación" de la resolución 1.511 del Consejo de Seguridad sobre la devolución de soberanía a Irak y la constitución de un Gobierno legítimo. En Roma empieza a prepararse un solemne funeral nacional y una jornada de luto, el martes, para honrar a las 19 víctimas italianas del atentado de Nasiriya.

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La visita del presidente Ciampi a Estados Unidos debía ser puramente protocolaria. Comenzó, sin embargo, en un momento crítico, sólo unas horas después de que el Ejército de Italia sufriera su jornada más negra desde la Segunda Guerra Mundial. El número de víctimas italianas ascendió ayer a 19, al declararse la muerte cerebral de un soldado de 22 años. El ataque terrorista contra la base italiana de Nasiriya, en el sur de Irak, causó la muerte a al menos 27 personas: 12 carabinieri (similares a los guardias civiles españoles), 5 soldados, 2 civiles italianos y 8 civiles iraquíes.

Carlo Azeglio Ciampi aprovechó una breve reunión con el vicepresidente Cheney, en presencia del secretario de Estado, Colin Powell, para reclamar algo en lo que estaban de acuerdo tanto el Gobierno de Silvio Berlusconi como la oposición del Olivo y Margarita: había que acelerar al máximo la transición política y ceder la autoridad a la ONU. En Roma empezaba a escucharse con demasiada frecuencia la palabra "Vietnam" no sólo en boca de la oposición, sino en los espacios radiofónicos de participación popular.

El ministro de Defensa, Antonio Martino, que viajó a Nasiriya para visitar a los heridos e inspeccionar el escenario de la matanza, prefirió utilizar otra expresión: "Éste ha sido nuestro 11 de septiembre", dijo, "lo ha cometido la misma gente, aquélla contra la que luchamos". Martino culpó a Al Qaeda y a los partidarios de Sadam Husein del atentado contra los carabinieri. "El enemigo al que debemos combatir es el mismo: el terrorismo global, que golpea allá donde puede".

Martino aseguró que nada cambiaría en la misión italiana. Eso mismo garantizó el presidente del Gobierno, Silvio Berlusconi, en una reunión del Consejo de Ministros. Pero el propio ministro de Asuntos Exteriores, Franco Frattini, indicó que las cosas debían cambiar por la vía de la aplicación de la resolución 1.511: "La resolución habla con gran claridad de una fuerza multinacional bajo mandato de la ONU y de una transición del poder", indicó. El vicepresidente de EE UU, Dick Cheney, no habló de la transición en su encuentro con Ciampi. Y George W. Bush, que telefoneó a Berlusconi, se concentró, según un portavoz oficial italiano, en expresar su solidaridad y condolencia.

Los cuerpos de las víctimas deberían llegar a Italia el domingo o el lunes. En principio, el Gobierno pensaba celebrar el martes unos funerales solemnes en la basílica de San Juan de Letrán o en la de San Pablo, las dos mayores y más augustas de Roma. Empresas y comercios deberían detener su actividad durante la ceremonia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 13 de noviembre de 2003.

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