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EL CINE PIERDE A SU ACTRIZ MÁS ATÍPICA
Columna

Nacida libre

Y un broche de oro para esta última intromisión en su hermoso rostro. Nunca Katharine Hepburn hizo monólogos. Su instinto necesitaba réplica, y la ejerció. Se acopló, siendo dueña de velocidades de configuración superiores a las de sus oponentes, a los tiempos de éstos, y compuso sus tres prodigios cara a cara con Bogart, Tracy y Grant en plena y emocionante interacción. Había en sus enormes ojos líquidos inundados de luz una forma de inteligencia que nunca en su trabajo se desgajó de la busca de un otro. La generosidad era en esta singular mujer la otra cara de la libertad.

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