Reportaje:

Lamento por la anchoa ¿extinguida?

La merma drástica de las capturas abre un debate sobre las causas de la desaparición de una especie crucial para el sector

"El 40% de los ingresos del año se sacan con la anchoa que pescamos en mayo". A Iñaki Zabaleta, presidente de las Cofradías de Pescadores de Vizcaya, no le salen las cuentas. Las pérdidas económicas para la flota de cerco -unos 300 barcos en todo el Cantábrico, desde Galicia hasta Hondarribia- llevan muchos ceros. "Y llueve sobre mojado", afirma resignado Zabaleta. La costera del año pasado también deparó unas capturas muy por debajo de lo habitual.

Los arrantzales ya han localizado al culpable: el vertido del Prestige ha esquilmado los recursos pesqueros, dicen. Esto escuece sobre manera en la moral de los pescadores porque no hace tanto tiempo -en febrero y marzo- la flota casi al completo se batió mar adentro contra las manchas de chapapote con el fin de limpiar la costa vasca. "Aceptamos un paro biológico de un mes a cambio de una compensación económica ridícula -1.200 euros durante la veda- en comparación con lo que hubiera costado retirar el galipote con barcos anticontaminación", afirma Esteban Olaizola, presidente de los pescadores guipuzcoanos. Y ahora que el mar está "estropeado por el fuel", agrega, "nadie se hace responsable de las pérdidas ocasionadas en el sector pesquero".

¿Cambios climáticos?

"Lo único que ha variado en las costeras de los últimos años es la catástrofe del Prestige, sostiene Zabaleta. Sin embargo, los estudios científicos no le ven tan claro. La evolución de las capturas de anchoas en el Cantábrico han tenido un comportamiento cíclico que varía en función de los "cambios climáticos" y de "otros parámetros biológicos y oceanográficos", apunta un estudio reciente del Centro Oceanográfico de Gijón. Así, en 1998 se pescaron 3.000 toneladas de anchoa, 9.700 toneladas en 2001 y 2.400 toneladas este año, lo que pone de manifiesto los altibajos que se poducen de una campaña a otra.

Expertos en recursos pesqueros defienden la tesis de que este año se ha pescado "anchoa de hace tres años", porque las generaciones nacidas en los dos últimos años han sido "muy escasas por fallos de reclutamiento en esta especie".

Tampoco Francia

"No podemos ser categóricos al afirmar que el Prestige ha ahuyentado la pesca. Es probable, pero no tenemos un diagnóstico y será muy difícil demostrarlo", añaden los especialistas.

Lo cierto es que en el Cantábrico "sigue quedando fuel" pese a las 24.000 toneladas retiradas por los pesqueros. Ya no se producen oleadas de grandes manchas, como las registradas en la primera semana de marzo, pero el hidrocarburo está presente de forma más dispersa y en pequeñas porciones que no son detectables desde el aire y el mar", asegura Adolfo Uriarte, jefe del servicio de Oceanografía y Medio Ambiente Marino de Azti. Los representantes de los pescadores sostienen que el fuel ha eliminado el placton del que se alimentan los peces, aunque los científicos aún no tienen estudios recientes sobre este fenómeno.

La flota francesa, que faenó durante el primer trimestre del año y volverá a la mar en junio, tampoco tuvo buenos resultados. Los arrantzales están muy preocupados por las fatales consecuencias que acarreará la "catastrófica" costera de la anchoa y miran con pesimismo la temporada del bonito y el atún, tan cruciales como la anchoa para la economía pesquera. "Los barcos dejarán de pescar hasta el miércoles -afirma Olaizola- en demanda de unas ayudas que los pescadores necesitan para vivir. Conviene recordar que una embarcación de cerco cuesta 1,8 millones de euros".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 24 de mayo de 2003.

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