GUERRA EN IRAK | El frente norte

Los 'marines' afrontan pequeños focos de resistencia en la ciudad de Sadam

La aviación estadounidense intensifica los bombardeos antes de ocupar definitivamente Tikrit

Tras 25 días de guerra en Irak, el mando central de la coalición envió ayer unidades de marines de EE UU a Tikrit, ciudad natal de Sadam Husein, situada 170 kilómetros al norte de Bagdad, para apoderarse del último bastión del régimen iraquí. La capital del Partido Baaz y de la minoría musulmana suní que ha controlado el país desde hace más de 30 años se encontraba desierta al mediodía de ayer sin que fuera visible la presencia de tropas iraquíes. Grupos de civiles armados con fusiles y lanzagranadas anticarro vigilaban las calles del centro y montaban puestos de control en las carreteras para prevenir el pillaje. La caída de Tikrit parece anticipar el final de la guerra en Irak. Aunque los mandos de las fuerzas de la coalición aseguraron que los marines no habían encontrado resistencia al entrar en la ciudad y que todas las plazas del país estaban tomadas, las fuerzas estadounidenses, apoyadas por carros de combate, se enfrentaban anoche a focos de resistencía iraquí en los suburbios de la población.

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La periferia oeste de Tikrit fue el área más castigada por el demoledor ataque aéreo que levantaba columnas de humo y polvo en el horizonte al mediodía de ayer. El suelo de la granja donde un grupo de reporteros se resguardó de los bombardeos durante más de una hora temblaba cada vez que estallaban las llamadas bombas revientabúnkeres.

En el acceso a la ciudad desde la carretera de Kirkuk, dos hombres dispararon ayer desde una camioneta ráfagas de Kaláshnikov contra el coche en el que viajaba el enviado de EL PAÍS, sin que ninguno de sus ocupantes resultara dañado. Las pocas personas que se atrevían a salir a la calle coincidían en alertar del peligro de circular por el interior de Tikrit, después de dos días de robos a punta de fusil protagonizados por bandas árabes procedentes de otras zonas de Irak.

Grupos de kurdos armados merodeaban ayer por la carretera de Kirkuk a Tikrit con la evidente intención de dedicarse al saqueo, aunque parecían no atreverse a acercarse más de 20 o 30 kilómetros de la ciudad, que contaba hasta ahora con importantes bases militares.

Líderes tribales

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Los jefes de las principales tribus árabes de Tikrit hicieron llegar a un mediador de la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK) sus exigencias para el desarme de las milicias civiles. Básicamente: el cese de los bombardeos aéreos -condición que se cumplió a media tarde- y el envío de tropas británicas o estadounidenses para controlar la seguridad de la población. Los líderes tribales advirtieron de que no estaban dispuestos a aceptar a fuerzas kurdas o shiíes iraquíes, cuya presencia podría desencadenar estallidos de violencia como los que se han producido en la ciudad de Mosul, al norte de Irak. Al menos tres jeques de tribus vinculadas a Sadam y algunos de sus principales colaboradores se negaron a negociar la rendición.

Un equipo de la cadena de televisión norteamericana CNN que entró a primera hora de la mañana de ayer en la ciudad desde Bagdad, por el sur, emitió imágenes de un auténtico cementerio de carros de combate y blindados, presuntamente abandonados por la Guardia Republicana y otras unidades de élite del Ejército iraquí, antes de retirarse a marchas forzadas de Tikrit después de que uno de sus vehículos fuera tiroteado.

En Kirkuk, "liberada" por las milicias kurdas el pasado jueves tras la retirada de las fuerzas iraquíes, paracaidistas de la 173ª Brigada Aerotransportada de EE UU establecieron ayer estrictos controles en los accesos a la ciudad. En el de la carretera procedente de Erbil, plagado de alambradas y situado bajo el punto de mira de ametralladoras pesadas, las colas de vehículos alcanzaban varios kilómetros. Mientras tanto, EE UU sigue acumulando tropas, blindados y carros de combate para completar su control sobre la capital petrolera del norte de Irak.

Los servicios públicos, como el suministro de agua y electricidad, siguen sin funcionar en todos los distritos de Kirkuk, a pesar de la creación de un comité civil en el que se encuentran representadas las comunidades kurda, árabe y turcomana.

Los 'peshmergas' se retiran

La mayoría de las fuerzas kurdas han abandonado las importantes ciudades norteñas de Kirkuk y de Mosul por orden del gobierno regional del Kurdistán iraquí en un intento de no irritar a Turquía, que ha amenazado con una intervención militar en el norte de Irak si la milicia impone su control sobre esas dos ciudades y sus yacimientos petroleros.

Pero en una ciudad que produce alrededor de 900.000 barriles diarios de crudo se daba ayer la curiosa paradoja de que era prácticamente imposible repostar combustible para un automóvil. Los restos del pillaje y el incendio de un almacén municipal daban ayer aún un aire sombrío a Kirkuk.

Dos de los siete <i>marines</i> rescatados ayer (en pijama) son escoltados por sus compañeros para coger un transporte, ayer, al sur de Irak.
Dos de los siete <i>marines</i> rescatados ayer (en pijama) son escoltados por sus compañeros para coger un transporte, ayer, al sur de Irak.ASSOCIATED PRESS

Una noche de bombas

Desolación, silencio y miedo. A la entrada de Tikrit debería ponerse este cartel. Allí mismo, en la pedanía de Nawna, el joven Elial Huran, de 22 años, preguntaba a tres periodistas europeos qué hacían bajo los árboles de su propiedad. Llevaba un Kaláshnikov en la mano derecha y no parecía dispuesto a dar la bienvenida a los forasteros. Su padre, Yilowi Huran, de 65 años, ofreció inmediatamente su casa a los informadores cuando supo que sólo intentaban ocultar su vehículo de los F-18 que describían círculos sobre la ciudad. "Les entiendo perfectamente, a nosotros las bombas no nos han dejado dormir en toda la noche", explicaba mientras ofrecía té a sus invitados. Su amigo, el kurdo Kawahan Aziz, de 70 años, le acompañaba con el sólo propósito de ahuyentar a posibles saqueadores kurdos procedentes de Kirkuk. Pero Elial, por si acaso, no se separaba del fusil de asalto AK-47.

"Llevamos tres semanas sin poder ver la televisión por falta de electricidad, pero sabemos que Bagdad ha caído", explicaba Yilowi Huran mientras mostraba un transistor con las pilas recién agitadas. "Sadam Husein hizo muchas cosas por Tikrit, y a nosotros nos regalaba el pienso para el ganado, pero Sadam ya está acabado", reconocía el patriarca de la familia árabe.

El villorrio polvoriento en el que nació hace 65 años Sadam Husein, a la orilla del río Tigris, se convirtió en una de las ciudades más modernas de Irak después de que el Partido Baaz tomase el poder en Bagdad, a finales de los años sesenta. Grandiosas mezquitas, colosales edificios oficiales y varios palacios presidenciales surgieron a partir de entonces en Tikrit, que cuenta con unos 100.000 habitantes, es sede de una Universidad y de uno de los mejores hospitales de Irak, además de agrupar a una importante guarnición militar.

Sobre la firma

Juan Carlos Sanz

Es el corresponsal para Oriente Próximo en Jerusalén desde 2015. Antes fue jefe de Internacional. En 20 años como enviado de EL PAÍS ha cubierto conflictos en los Balcanes, el Magreb, Irak y Turquía, entre otros destinos. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza y máster en Periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid.

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