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GUERRA EN IRAK | Los planes del Gobierno

Un general representará a España ante la Autoridad Interina de EE UU en Bagdad

Defensa ha seleccionado a Luis Feliú, representante militar en la OTAN, que pasa a la reserva

El Gobierno planea nombrar un representante militar ante la Autoridad Interina anglo-estadounidense que se establecerá en Bagdad tras la caída del régimen de Sadam Husein. Para este puesto ha seleccionado a un oficial del máximo nivel: el teniente general Luis Feliú Ortega, representante militar de España ante la OTAN. Feliú dejará el servicio activo en mayo, por lo que ejercerá su tarea desde la reserva, como el general estadounidense Jay Garner, designado por el Pentágono para administrar Irak. Además, el Gobierno nombrará a un Mister Irak, comisionado político para la posguerra.

El Gobierno nombrará a un comisionado político para coordinar las iniciativas sobre Irak

El Gobierno tiene ya diseñado el marco de relaciones que quiere establecer con la Autoridad Interina que EE UU implantará en Bagdad. La fórmula elegida refleja el protagonismo al que aspira España en el Irak post-Sadam.

Según las fuentes consultadas, habrá un Mister Irak, un comisionado especial encargado de coordinar todas las iniciativas políticas, económicas y humanitarias españolas, al margen de la reapertura en su momento de la embajada en Bagdad, que oficialmente no está clausurada, a pesar de que todo su personal fue evacuado a mediados de febrero.

Aunque el nombre de Mister Irak no ha trascendido, será un político de peso, siguiendo el precedente del nombramiento de Rodolfo Martín Villa como comisionado para la catástrofe del Prestige. Sin embargo, no está previsto en principio que Mister Irak se instale en la capital iraquí, lo que sí hará el representante militar.

El Gobierno español está convencido de que el Pentágono tendrá un papel protagonista durante la primera fase de la posguerra, la que corresponderá a la ocupación militar del país por las tropas anglo-estadounidenses, y por eso ha buscado a un oficial de peso para representar los intereses españoles.

El seleccionado ha sido el teniente general del Ejército de Tierra Luis Feliú Ortega, de 63 años, que actualmente ocupa uno de los principales destinos de las Fuerzas Armadas: representante militar ante la OTAN. La elección de este militar demuestra el peso que el Gobierno otorga al puesto de Bagdad: Feliú es un general de tres estrellas, mientras que el agregado de Defensa en Washington es un contraalmirante; es decir, un general de sólo una estrella.

Precisamente, en las conversaciones que la delegación oficial española mantuvo la semana pasada en el Pentágono -encabeza-da por los secretarios de Estado de Asuntos Exteriores, Defensa y Comercio-, para definir el papel de España en el Irak de la posguerra, participaron tanto el agregado de Defensa, contraalmirante Teodoro del Este, como el teniente general Feliú, según las fuentes consultadas.

El general Feliú pasará a la reserva en mayo, por lo que ejercerá esta tarea una vez abandone el servicio activo, lo que no se ha considerado un inconveniente. Al contrario. El director de la Oficina de Reconstrucción y Ayuda Humanitaria (ORHA) y administrador civil de Irak será un general estadounidense retirado, Jay Garner, lo que facilitará la tarea a su homólogo español.

El general Garner dirigirá la pata civil de la Administración interina, mientras que la militar quedará en manos de un oficial en activo, probablemente el teniente general John P. Abizaid. Este último es actualmente el jefe adjunto del Comando Central de EE UU, cuyo máximo responsable es el general Tomy Franks, jefe de las fuerzas anglo-estadounidenses que han invadido Irak. El general Abizaid, de ascendencia libanesa, es uno de los pocos militares estadounidenses de alta graduación que habla árabe, lo que constituye una importante baza a su favor.

El Gobierno británico ha estimado que la administración militar puede prolongarse durante unos 90 días, pero el número dos del Pentágono, Paul Wolfowitz, ha dejado claro que serán necesarios "más de seis meses". La principal discrepancia se centra, sin embargo, en el carácter del Gobierno que sustituirá a la Autoridad Interina en Bagdad.

Estados Unidos rechaza una administración directa por parte de Naciones Unidas, como la establecida en su día en Bosnia, Kosovo o Timor Oriental, y apuesta por un Gobierno "representativo" (no democrático), formado por iraquíes del exilio y del interior, bajo tutela de la coalición anglo-estadounidense, hasta que puedan celebrarse las primeras eleccciones democráticas.

Por su parte, el Gobierno español insiste en que "la ONU debe jugar un papel importante" en la posguerra, pero no aclara si éste debe limitarse a organizar la ayuda humanitaria y a legitimar mediante una resolución el Gobierno organizado por Washington, como éste pretende.

La oficina de Garner tiene un presupuesto de 2.500 millones de dólares para obras de reconstrucción y ayuda de emergencia. Sin embargo, el principal cometido del general Feliú será coordinar la prometida participación de las Fuerzas Armadas españolas en la estabilización de Irak.

La pasada semana, el secretario de Estado, Colin Powell, sugirió a los socios de la OTAN la posibilidad de que dicha organización asuma la puesta en marcha una fuerza de mantenimiento de la paz en Irak. Es la opción preferida por España y la que mejor conoce el general Feliú.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de abril de 2003